Historia de Los Ángeles.	 Gabriel Bertotti. Sloper. Precio: 20 €.
Historia de Los Ángeles. Gabriel Bertotti.
Sloper. Precio: 20 €.

 

Cada cuento de este volumen tiene la apariencia de un sueño personal del autor; un sueño que hay que interpretar con las claves del cine y la literatura.

En estos cuentos hay que entrar con fe, y es que estamos ante una colección de relatos de corte surrealista que dejan de lado la figura del lector para contar una verdad que pertenece solo al autor, una verdad que generosamente nos ofrece escondida bajo un complejo y hermoso envoltorio con el que tendremos que lidiar. Cada cuento tiene la apariencia de un sueño personal de Gabriel Bertotti, un sueño que hay que descifrar con las claves del cine y la literatura, pues en estos sueños conviven personajes reales y ficticios, antiguos y originales, que se dan la mano para rendir culto a sus creadores.

En Niebla en Hollywood, Bertotti juega con la posibilidad de que Raymond Chandler y William Faulkner se conocieran en calidad de guionistas del Hollywood de los años cuarenta. Este cuento entronca en un interesante juego intratextual con la novella que da broche y título a este volumen de relatos.

Para acabar con la soledad, un guiño a Duck Soup, la película de los hermanos Marx, tiene el aspecto de una parábola alucinada cuya enseñanza, a la manera de las de los sueños de Kafka, es a la vez transparente y difícil de aprehender. Hay un humor extraño en este y en otros cuentos de Bertotti, y algo que me hace pensar en La invención de Morel, tal vez por el tema de la soledad que recorre sus páginas, un tema cuya gravedad queda subvertida y acaso potenciada por el tratamiento cómico que de esta hace el autor (la historia se sitúa en una sociedad distópica en que la soledad ha sido abolida).

Cosas que no le dije a ella es una historia de amor y desamor un tanto heterodoxa, con algo del absurdo que impera en toda la colección. No es, no obstante, una de mis historias favoritas.

Sí lo es La balada del vagabundo, uno de los relatos más crípticos y (intuyo) más personales del autor. Un relato que habla de ángeles y de Rilke. No cometeré la imprudencia de reseñarlo.

El invitado es el rompecabezas de un ciego y un homenaje a Malcolm Lowry, a Graham Greene, a Apocalypse Now, a Full Metal Jacket… Un relato que dudo al calificar de bélico, pero en cualquier caso una alucinación desestructurada y plagada de referencias bajo la forma aparente de un diario.

Agua de vida es un relato soberbio, el biopic literario de un Francis Scott Fitzgerald alcoholizado y de su relación con Zelda Zayre contado a través de su amigo y biógrafo Edmund Conejo Wilson (quien además prologa, atención, el libro de Bertotti). Este cuento me gusta no sé muy bien por qué, del mismo modo que me gustan mis cuentos favoritos.

En Salir afuera asistimos a otra pequeña aventura del universal K. (Bertotti toma personajes ya existentes y los reubica en nuevos escenarios, algo que disfruto especialmente como lector), acaso una precuela de La metamorfosis, con el mismo desarrollo desasosegante que las alucinaciones del bohemio.

Uno de los textos más extensos e interesantes de la colección es Fuego en Kokoro, un nuevo acercamiento al tema de la soledad desde un microcosmos de surfistas y comandos armados que viven sus vidas bajo la amenaza apocalíptica de un volcán activo.

A Kokoro hay una referencia en el último texto del volumen, la Historia de Los Angeles, una novela corta más accesible que el resto de relatos, aunque no por ello menos original. Esta novella es, como suele decirse, una carta de amor al cine, y tiene como protagonistas a la hija de un agente literario de Los Angeles y a nada menos que Dashiell Hammett, en un tributo a la novela negra y al cine de la época dorada de Hollywood por el que desfilan personajes reales y prestados de Fitzgerald (tan querido por el autor) o los hermanos Coen.

Sin duda, no he sabido captar todas las referencias intertextuales que disemina Bertotti en las páginas de su Historia de Los Ángeles. Tampoco creo que sea esta su intención. En cualquier caso, el autor maneja estas referencias con inteligencia y maestría, y lo hace no solo para entretener al lector, sino por un impulso personal que parte de su amor por el Cine y por la Literatura. Puede que algunos de los cuentos resulten demasiado herméticos, y que sus personajes femeninos no sean los más realistas, pero Historia de Los Ángeles merece nuestro aplauso por estar escrito bajo el influjo de la admiración a los maestros que homenajea, sin privarnos por ello del toque personal de Gabriel Bertotti, que deja todo y nada a la imaginación.

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