Nuevo año, nuevas metas y nueva lista de propósitos. Retomar algún deporte, practicar inglés, comer mejor, beber más agua… y casi seguro que tienes algún que otro pin de decoración archivado en Pinterest pero no te atreves a darle forma.

Cada cual conoce su casa y las debilidades que tiene. Por norma, somos expertos en ver antes los defectos que las ventajas y nos cuesta apreciar y poner en valor los puntos fuertes del hogar. Somos nuestro mayor enemigo, tenemos tendencia a acumular trastos que ni usamos y tener un exceso de decoración del recuerdo convirtiendo, en muchos casos, la casa en un santuario. Es un momento perfecto para la operación detox-casa, mirar alrededor y plantearnos las tres erres: reducir, reutilizar y renovar.

Empecemos por hacer balance de existencias y analizar el estado y frecuencia del uso de las mismas. Poco a poco, ve sacando todo de los armarios, cajones y estantes, y plantéate estas preguntas: ¿desde cuándo no lo uso? ¿de verdad lo voy a usar? ¿está roto/tiene arreglo? ¿conozco a alguien a quien esto le vendría genial? ¿cómo de feliz me hace? ¿tiene algún valor sentimental? Ve haciendo tres montones: cosas que me quedo y que sí o sí voy a utilizar, cosas que regalo o vendo, y cosas que se van a un punto limpio.

Si te ves capaz de ir más allá, estudia una nueva distribución del espacio, cambiar de lugar los muebles del salón o el dormitorio nos dará la sensación de renovación a coste cero. De paso, revisa el aislamiento de la casa e intenta mejorar el estancamiento de ventanas y puertas. Ese esfuerzo se verá reflejado en tu confort y en la factura de la luz.

Pequeños cambios, grandes resultados: renovar la ropa de cama, pintar alguna pared, cambiar un par de cojines, cuadros de aquí para allá, pasarnos a las bombillas led de la temperatura adecuada, reducir el número de productos del baño y ordenarlos en cestas… siempre en el camino de la simplificación y creación de rincones agradables.

Si tienes buena luz natural eres un privilegiado, sácale el mayor partido. Ésta se puede potenciar mediante cortinas claras o visillos que permiten que pase la luz a la vez que parte de la misma se filtra. Los espacios blancos multiplican el efecto iluminador, pero cuidado con que la casa no parezca una nave espacial, el blanco es muy amigo de la madera natural, que le contrarresta ese punto frío calibrando la calidez.

INVENTA y atrévete, da el paso. ¿No te gusta el suelo de tu casa? Vístelo, juega con alguna alfombra, o plantéate cubrirlo con algún vinilo o laminado. ¿La cocina se está pasando de retro? Confía en una capita de pintura o vinilo, en unos tiradores más funcionales o en una cenefa adhesiva que renueve ese azulejo que tanto te molesta. Y en el baño igual, ni te imaginas el cambio que supone pintar el alicatado y actualizar el lavabo y el espejo.

No nos olvidemos de las plantas, dan vida a los espacios y encajan en todos los estilos. Además, su cuidado es relajante y pueden ser muy útiles a la hora de cocinar. Regálate, de vez en cuando, un ramo de flores naturales. Si las coges tú mismo del campo incluso mejor y, además de decorar, nos alegrarán la vista y el olfato.

Hay casos en los que un poquito no es suficiente y la casa te pide a gritos una reforma. Si es tu situación, te recomiendo poner una hucha y guardar todas las ideas que te vayan gustando y, si puedes, busca consejo en un profesional de la decoración, escucha su punto de vista y haz realidad tu sueño.

Recuerda: el orden da paz mental y por fin lo has conseguido. Ahora el propósito es mantenerlo, disfrutarlo y evitar el consumismo innecesario. Por ti, por tu bolsillo y por el planeta.

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