Segun la Dra. Mª Jesús del Olmo “La musicoterapia es un tratamiento complementario” .

 Diariamente, en hospitales y centros asistenciales en general de todo el mundo, se realizan sesiones de musicoterapia adaptadas a  la patología de cada paciente o grupo de pacientes.

“No es una alternativa a un fármaco, por lo que la musicoterapia se tiene que considerar como una terapia complementaria”. (Dra. Mª Jesús del Olmo)

El Doctor Francisco Ruza, Prof. Emérito de Pediatría de la UAM, Catedrático del Dpto. de Pediatría UAM, Doctor Honoris Causa por las Universidades de Monterrey (México) y Valparaíso (Chile), comenta; “La musicoterapia se puede presentar como terapia complementaria a los tratamientos médicos, pudiendo promover determinados cambios en las constantes biológicas para mejorar el estado de bienestar de los pacientes”.

Según el estudio realizado por el Doctor D. Aittor Loroño, Los tres niveles del cerebro y su relación con la música (2000), el cerebro elabora una serie de respuestas adaptativas al escuchar música, que se distribuyen de la siguiente manera:

Por lo tanto, la musicoterapia puede producir varios efectos en los aspectos psicológicos (estados de ánimo, emociones y sentimientos). Esto significa que actúa, por ejemplo, sobre la depresión, el estrés o la ansiedad. Considerando, además, que la música es una experiencia sensorial, podemos afirmar que es capaz de activar varias áreas cerebrales y, por lo tanto, ser útil en terapias que requieran activar el cerebro en el sentido emocional, y cognitivo.

El Dr. Mariano Betés de Toro, en 2005 ya decía: “la musicoterapia es capaz de activar aspectos fisiológicos de nuestro cuerpo como el metabolismo, el sistema inmunitario, el aparato cardio-respiratorio o la estimulación de neurotransmisores).

Igualmente, sus efectos se extienden hasta áreas cognitivas relacionadas con el lenguaje, la memoria o el aprendizaje.

En una entrevista realizada a la Dra. Mª Jesús del Olmo, abordamos la siguiente cuestión: ¿Qué explicación podría tener el hecho que la música pueda modificar la frecuencia cardiaca de una persona?

“Podemos considerar que la primera manifestación rítmica del ser humano son los latidos del corazón y la segunda, la respiración. Igualmente, podemos considerar que nuestra primera manifestación melódica es el llanto. Estas dos manifestaciones, rítmica y melódica, están presentes en la fisiología y, todas las investigaciones existentes al respecto, prueban que hacer música con intención terapéutica produce una respuesta fisiológica”.

Efectivamente, tal y como nos comenta la Dra. Del Olmo, “la musicoterapia produce efectos fisiológicos concretos y beneficiosos para el paciente, especialmente en frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, tensión arterial o saturación de oxígeno”.

Las reacciones emocionales se encuentran situadas en varias estructuras cerebrales. El hipotálamo, localizado sobre la hipófisis, regula funciones vegetativas, emociones, temperatura corporal o sueño. La amígdala, situada en la profundidad del lóbulo temporal, interviene en la percepción del placer musical; cuando escuchamos una melodía que nos grada, se activa la amígdala izquierda y se desactiva la derecha. Al contrario, cuando escuchamos música disonante, se activa la amígdala derecha, induciendo una sensación de desagrado. La amígdala, además, regula las sensaciones de miedo, aprendizaje emocional, memoria, cognición y conducta sexual.

Por otra parte, el núcleo de “Accumbens”, se vincula a las sensaciones de recompensa, risa, placer, adicción. Además, la consciencia de nuestras reacciones emocionales, se encuentra en la ínsula (uno de los lóbulos del cerebro). Todas estas estructuras cerebrales forman parte de la base neurológica del Sistema Límbico, cuya función es la aparición y gestión de los estados emocionales. La música, es una de las terapias más efectivas para disparar el funcionamiento del cerebro en el sentido emocional y cognitivo y, utilizada adecuadamente, capaz de mejorar el estado de salud y bienestar del paciente.

“Uno de los neurotransmisores principales que tenemos a nivel cerebral es la Serotonina, cuyo déficit está relacionado con algunas patologías mentales. Al escuchar música, se activa el Sistema Límbico, y se produce una liberación de serotonina, también conocida como “hormona del placer”. (Dra. Sandra Rucio Corgo).

 

¿Hay alguna explicación desde el punto de vista de la psiquiatría por la que un individuo con una enfermedad mental mejora al menos temporalmente al escuchar música?

“Si aumentamos los niveles de serotonina en un paciente, ya sea a través de medicamentos o de un estímulo externo, se produce una mejoría”. (Dra. Sandra Rucio Corgo).

Efectivamente, tal y como relata la Dra. Serafina Poch en su tratado Musicoterapia en Psiquiatría:

“La musicoterapia produce efectos bioquímicos y neuroquímicos, como el incremento de producción de serotonina y melatonina, lo que produce relajación, reducción del estrés y del dolor, causando placer. También se han descrito efectos cardiocirculatorios, respiratorios, digestivos, psicomotores, neurológicos, psicológicos, intelectuales y sociales”.

La función de la musicoterapia en las reacciones emocionales es probablemente el aspecto más conocido de este tipo de terapia y socialmente más aceptado, incluso como tratamiento para patologías mentales.

Betés de Toro (2000) en su publicación Bases históricas del uso terapéutico de la música afirma:

“La concepción de la música como material emotivo potenciador de sentimientos desarrollada con la teoría de los afectos, va a estimular decisivamente la mentalización social sobre las posibilidades terapéuticas de la música, sobre todo en las enfermedades del estado de ánimo, en los estados depresivos con inhibición psicomotora y estados de agitación y ansiedad”.

Por otra parte, se comprueba que la utilización de la musicoterapia en pacientes oncológico” es una de las técnicas complementarias que producen mayores beneficios terapéuticos. El cáncer es una de las enfermedades que produce más estrés desde su diagnóstico, por lo que la gestión de las emociones desde el punto de vista psicológico es una de las terapias más requeridas.

Según la publicación de D. Luis Alonso Polo (Programa de musicoterapia en paciente oncológico. Repositorio de la Universidad de Zaragoza).

“La música es capaz de movilizar emociones, evocar recuerdos e interferir en la energía del ser humano; es un hecho innegable la influencia que tiene sobre las personas, con beneficios fisiológicos, psicológicos y sociales. Se recurre a ella en el ámbito de la oncología para el manejo del dolor y de la ansiedad, ayudar a la relajación y para la reducción del consumo de fármacos. Así mismo se utiliza para la reducción del aislamiento y la facilitación de la expresión emocional, que ayudan al paciente a llevar mejor el proceso de su enfermedad.”

La línea de investigación de este trabajo demuestra que los efectos de la musicoterapia en las reacciones emocionales resultan más evidentes que sus efectos fisiológicos; probablemente, porque el uso en patologías, que requieren atención emocional, están más extendidas que el uso en pacientes que requieren mejorías puramente biológicas. Se puede pensar que la musicoterapia es más efectiva en la generación de neuroquímicos a nivel cerebral, que provocan cambios emocionales; pero se puede, igualmente, entender que las mejorías a nivel fisiológico son también consecuencia de cambios emocionales y que, por  tanto, las estructuras cerebrales que forman parte del Sistema Límbico tienen relación con los cambios estrictamente fisiológicos.

Esta teoría de la relación entre los cambios fisiológicos (como la disminución del ritmo cardiaco o de la frecuencia respiratoria), y las reacciones emocionales y relajantes que produce la musicoterapia,  viene apoyada por el trabajo de Doña Mireia Maté Lázaro (Universidad de Valladolid):

“Además de reducir la ansiedad, hay que tener en cuenta otros cambios fisiológicos asociados con la respuesta relajante de la música, producidos por dos estructuras que regulan la actividad autonómica –la insulina y el hipotálamo-, como la disminución de la frecuencia cardiaca, disminución de la presión arterial, la respiración, la actividad cerebral y la conductancia de la piel, entre otros”.

Debido a la probada eficacia de la musicoterapia en reacciones emocionales y en la producción de neuroquímicos a nivel cerebral, se ha posicionado como una terapia útil en tratamientos de enfermedades mentales como la ansiedad, depresión o esquizofrenia. El trabajo de D. Miguel Santander Núñez (Musicoterapia como Intervención Enfermera en Paciente con Esquizofrenia. UAM 2016-2017), concluye lo siguiente:

“Un estudio reciente exploró el bienestar subjetivo de personas que sufren esquizofrenia sometidas a tratamiento con musicoterapia, mostrando que provoca una notable mejoría en la sensación de bienestar y en la desaparición o atenuación de muchos de los síntomas de la enfermedad, concluyendo el poder curativo de la experiencia musical y la improvisación. Además, se ha informado de un mayor nivel de adherencia terapéutica con esta modalidad de tratamiento en las personas que la padecen.”

Entendemos, así pues, que la musicoterapia es un tratamiento complementario que no sustituye ni pretende sustituir a los tratamientos farmacológicos. Sin embargo,  considerando que está científicamente probado que la musicoterapia es capaz por si sola de generar un neuroquímico como, entre otros, la serotonina, posiblemente, y en casos muy concretos, sería posible una utilización conjunta de musicoterapia y farmacología, que permita reducir al máximo posible la utilización de medicamentos como antipsicóticos, antidepresivos o ansiolíticos que pueden producir efectos secundarios no deseados.

La musicoterapia actual se ha mostrado como una útil herramienta como terapia complementaria en medicina, que puede producir cambios beneficiosos en las constantes biológicas y psicológicas para mejorar el estado de bienestar de los pacientes.

Los efectos beneficiosos de la musicoterapia en las reacciones fisiológicas, han sido extensamente probados con mediciones contrastadas y sus resultados beneficiosos han sido evidentes en la disminución de la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Además, los efectos relajantes de la musicoterapia se han asociado a la respuesta de dos estructuras que regulan la actividad autonómica: la insulina y el hipotálamo.

Desde el punto de vista psicológico, se demuestra la influencia de la musicoterapia en estados de ánimo, emociones y sentimientos y por tanto en cuadros de depresión, ansiedad y estrés.

También se puede verificar que la musicoterapia es muy efectiva en la generación de neuroquímicos a nivel cerebral que provocan cambios emocionales y que las mejorías a nivel fisiológico son también consecuencia de cambios emocionales y que, por  tanto, las estructuras cerebrales que forman parte del Sistema Límbico tienen relación con los cambios estrictamente fisiológicos.

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