En lo que sigue, vamos a exponer lo importante que resulta para el crecimiento económico que los corruptos puedan estar en libertad para poder así favorecer el crecimiento económico.

Se trata de exponen a lo largo de este articulo los beneficios que suponen para nuestra economía  la llegada de las comisiones cobradas en paraísos fiscales y el trato que debe darse a este flujo de capitales que no debe verse perturbado, ni truncado por la pérdida de libertad de los comisionistas que lo repatrian.

Después de todas las noticias económicas que nos han bombardeado a partir del comienzo de la crisis, es difícil hacerse un encaje de cómo funciona el mundo de las finanzas y, más en concreto, cómo funcionan las recetas que se aplican en cada caso.

Porque esta crisis que nos ha afectado a todos, ha sido una crisis provocada exclusivamente por el mundo financiero; no por ningún cataclismo natural que haya ha sido el causante, ni por una pérdida de cosechas generalizada, ni por la desaparición de los medios energéticos o incluso guerras.   

Pero si algo hemos aprendido de cómo salir de una crisis financiera/económica es su solución, que no es otra que: “inyección de liquidez”.

La inyección de liquidez no es otra cosa que la existencia de dinero en circulación que se gaste en bienes y servicios, que deben ser producidos por la industria.  Esto reanima toda una cadena de ingresos y  consumos que, en definitiva, se extiende como una mancha de aceite a todos los sectores de la actividad económica, creando lo que para abreviar, se llama riqueza.

La inyección de liquidez no debe verse entorpecida y mucho menos truncada, en ningún caso y bajo ninguna excusa.

En particular, de aquellos capitales que se están repatriando, procedentes del cobro de comisiones, a las que, generalmente, se les añade el calificativo de “indebidas”.

Estas proceden del pago por parte de algunas empresas a personas que consideran que han influido en la adjudicación de alguna contratación pública, y que, generalmente, se hace en el extranjero, mediante lo que se denomina “ingeniería financiera”. 

Debe darse un requisito único e indispensable para permitir o, incluso, favorecer la repatriación de comisiones: “que el dinero se dedique al gasto”.  

Sin este requisito, no existiría la inyección de liquidez; ni tampoco tendría sentido la repatriación por parte del titular de la comisión, por lo general, denominado “corrupto” por la prensa.

Pongamos algunos ejemplos para verlo más claro.

Si se gastan estas comisiones repatriadas en restaurantes de lujo, estaríamos generando ingresos a: maîtres, cocineros (perdón, en este caso serían chefs),  sumillers, incluso  aparcacoches o limpia platos.

Y si es en una nueva construcción, a: promotores, arquitectos, aparejadores, diseñadores de interiores, albañiles, fontaneros, aprendices, fabricantes de muebles (en este caso no serían suecos), que  se verían beneficiados por esa mancha de aceite de actividad y riqueza, que, a su vez, ellos volverían a extender a otros sectores.

Pero si durante esa repatriación irrumpen departamentos con siglas que parecen sacadas de un programa de cuarto milenio y privan de libertad al comisionista, la consecuencia inmediata es que se corta abruptamente su capacidad de gasto, ósea de generación de riqueza para el fontanero, albañil, maître, etc … En definitiva, se empobrece al país.

Para descarga del  comisionista, un  punto patrio sí que habría que reconocerle ya que en lugar de inyectar liquidez en Isla Mauricio, Maldivas, Seychelles, Barbados (siempre me salen islas), lo hace en el país de origen de la comisión. Eso sería de agradecer y no, como ahora, un mero riesgo para su libertad.

Por otro lado, en caso de no existir la comisión, tampoco debemos deducir que la adjudicación haya sido más barata o mejor ejecutada; simplemente, el dinero estaría repartido de otro modo y, posiblemente, menos eficiente para gastarse.

Con la privación de libertad del comisionista tampoco se consigue nada práctico, más allá del clamor: ¿Qué devuelva la comisión? Pero, ¿de quién es?: del comisionista, de la empresa que la dio libremente, o del órgano de contratación. No está nada claro. Lo más probable es que se quede indefinidamente bloqueado en una cuenta de un banco extranjero.

En conclusión, se debe actuar de manera enérgica solo contra los comisionistas ilegales que no repatrien las comisiones o, si lo hacen, no se las gasten; nunca truncar la capacidad de gastárselas, privándoles de la libertad para poder hacerlo.   ¿De que nos sirve un comisionista que ha comenzado a gastarse sus comisiones y se le priva de su capacidad de gasto? De nada, pues se corta la inyección de liquidez, perdón, de riqueza.

Existe alguna excepción. Recientemente, leía que un comisionista privado de libertad, seguía intentado desde su retiro inyectar liquidez, proponiendo a alguno de sus vecinos en tales circunstancias “lavar” unos cientos de millones; en el fondo “lavar”, no deja de ser otra manera de inyectar liquidez. Eso sí que es aplicar la teoría de que la adversidad debe verse como una oportunidad.

La creación de riqueza es irrefutable por este medio.
Y si su refutación es por causas morales, medite sobre las acciones que han realizado las autoridades y dígame por ejemplo, cuál es la diferencia moral con la última amnistía fiscal que, eufemísticamente, el gobierno en turno, llamó: “regularización extraordinaria” y cuyo objetivo declarado era aflorar dinero “extraviado en el extranjero, sin declarar” para inyectar liquidez a la economía.

La cuestión es ¿cuánto de ese dinero sirvió para inyectar liquidez? Nadie lo sabe; pero, en mi opinión, sólo se pasó, de un banco a otro. Es decir, no fue eficiente para generar riqueza al carpintero, albañil, fontanero, etc… que ya hemos mencionado.

Y si aún no lo ve, suficientemente, moral, piense en lo que sigue: ¿Cómo se ha inyectado liquidez a lo bestia?

Pues cuando el Banco Central Europeo dice que va a prestar cientos de miles de millones de euros.

Pero, ¿de dónde los ha sacado? O, ¿dónde los tenía escondidos? Pues, en ningún sitio. Simplemente, se dice a través de la Red Digital que tiene esa cantidad de dinero. Ni siquiera se transformará en papel, y sin ningún respaldo que lo apoye (ya hace años que no es necesario que exista contrapartida en oro), ni en ningún otro tipo de activo que lo sustente. Esto sí que es la multiplicación de panes y peces; bueno va más allá, es: La Creación. 

Y se lo presta a los bancos (prácticamente, sin intereses) que, a su vez, lo  prestarán a empresas o particulares, según sus criterios de selección que suele resumirse en: estar ya en una solvente posición financiera.

Los receptores de estos préstamos, ahora sí, inyectarán liquidez y, por tanto, generarán riqueza a la sociedad. Pero, sobre todo lo harán para ellos, ya que de paso se comprarán esa casa que se tiene que vender porque te has quedado sin trabajo o adquirirán esa empresa que ya no puede aguantar por falta de liquidez.

No alcanzo a comprender la ventaja moral de este sistema de inyectar liquidez, que iguala al humo recién creado con vuestros activos y vuestro dinero. E incluso,  es posible que sea menos eficiente que el primero en extender la mancha de actividad; eso sí, no se puede negar que es más efectivo en la creación de hacer más ricos, a los tocados por la varita del préstamo de “La Creación”.

No voy a dar ninguna conclusión, se la dejo a cada lector para que aporte su final. 

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