Lee y elige tu propia aventura con un final a tu medida.

Los relatos interactivos son una manera de innovar a la hora de contar historias.

Recuerdo el primer librojuego que leí como si fuera ayer. No recuerdo su título, pero sí de que era un libro juvenil que trataba sobre un niño que investigaba un misterio sobre la civilización maya. El libro venía cubierto por una funda de plástico naranja fosforito. Llamaba bien la atención. Me sumergí en aquel libro nerviosísima porque jamás había visto algo del estilo. Había jugado a algún videojuego, había leído muchos libros, pero jamás había visto una mezcla como esa.

En aquel librojuego se podían elegir finales alternativos. El libro me mandaba de una página a otra, y así anduve yo, de una página a otra hasta terminarme todos los finales posibles, leyendo y releyendo, y asombrándome por la manera en que cada frase de final de capítulo casaba con tres frases iniciales distintas. Cuando lo terminé y tuve que devolverlo a la biblioteca, me dio muchísima pena.

En aquel momento yo apenas sabía utilizar internet ni sabía qué se podía hacer, ni buscar el modo de hacerlo. Hoy en día, sin duda habría tecleado la palabra “librojuego” para encontrar más. Pero no lo pude hacer y no tenía manera de encontrar más librojuegos; así que me limité a seguir leyendo novelas normales y a mirar con añoranza aquel tomo naranja fosforito cada vez que visitaba la biblioteca. Más tarde, me desligué cada vez más de los videojuegos, para centrarme en el mundo de la escritura y la lectura. Sin embargo, siempre tuve muy presente aquel librojuego y a medida que crecí el término se hizo más y más familiar; y descubrí que más amigos y amigas habían leído alguno.

Descubrí una saga entera de estos libros que había sido lanzada en los años 80, llamada Elige tu propia aventura. Este tipo de libros me parece muy interesante. Hoy en día los niños y jóvenes disfrutan de muchos videojuegos, y aunque éstos tengan historias increíbles y sean tan impresionantes visualmente, los librojuegos me parecen mejor opción para los niños y niñas, para atraerles a la lectura y estimular a la vez su imaginación. Que puedan ser ellos los que se imaginen la parte visual. Aunque yo, por mi parte, no volví a leer más libros de este tipo.

Fue hace poco, ya de escritora, que pensé que sería divertido escribir algo diferente, que supusiera un reto para mí y que pudiera llegar a mis potenciales lectores de una manera más atractiva. En seguida se me vino a la cabeza el libro de funda naranja fosforito. Escribí una versión muy simple de prueba donde mis lectores, a través de encuestas en mi perfil de Instagram, votaban, en un plazo de dos horas, qué camino tomaría el protagonista. El camino más votado era el elegido, y así hasta terminar el relato. En aquella versión fácil de relatojuego o relato interactivo, me surgieron varios problemas:

El primero de todos fue que yo tenía ganas de probarlo cuanto antes. No busqué la manera de publicar mi relatojuego de una manera efectiva para que las personas pudieran elegir el camino que verdaderamente quisieran, no el camino elegido por la mayoría. Ante la falta de información, lo hice así y publiqué solo la versión final, no todos los caminos (los cuales me ahorré escribir). Pero al final de todo, quedaba un relato normal, y las personas que no hubieran podido participar en las encuestas, ya no podrían disfrutar del juego. El segundo fue la mala elección de caminos. Mis lectores se quejaron de que los caminos eran muy obvios. Si la opción A era seguir al ladrón, y la B era volver a casa y no meterse en líos, era obvio que la gente escogería la A porque querían una historia que seguir. Aprendí que las decisiones deben tener algo que haga frenar al lector y pensar durante al menos unos segundos, también deben tener un poco de misterio, y ambas (o las que haya) deben ser lo suficientemente atrayentes. Para la creación de HULDUFÓLK (https://artllelujah.itch.io/huldufolk), mi segundo relatojuego (una aventura que mezcla realidad y fantasía en Islandia), me preparé más.

Lo primero que hice fue buscar una plataforma que me permitiera mostrar el contenido según la dinámica de un librojuego. Yo no contaba con páginas que dijeran “si eliges A, ve a la página 72”.

No podía hacer que mis lectores fueran para arriba y para abajo en una entrada de blog, ¡qué mareo! Así fue como descubrí Twine, una herramienta gratuita y fácil de usar para crear relatos interactivos y juegos. Se puede descargar o usar de manera online. Al crear tu historia, surge un cuadrado pequeño en una gran cuadrícula. Editas y escribes dentro del cuadrado un primer capítulo, luego añades entre dobles corchetes las diferentes decisiones, y cuando sales al mapa, tienes tres cuadrados más, unidos al primero por flechas. Y así se va multiplicando el número de cuadrados. Mediante códigos HTML se pueden modificar las características del texto, añadir imágenes, música, crear un menú, crear el típico botón para guardar y cargar partida, aunque todo esto no es necesario para construir una buena historia. Este programa es una prueba de que hoy en día es sencillo diseñar un juego, además de jugarlos. La comunidad de Twine es grande y presenta cantidad de juegos. Entre ellos se hizo viral en España el juego Pedro Sánchez Simulator 2016 (http://pedrosanchezsimulator.com), donde había que tomar decisiones en el lugar de Pedro Sánchez para alcanzar la presidencia de España. Hay otros tantos, como Replicantes  (http://librojuegos.org/wpcontent/uploads/2016/02/replicantes.html) que se basa en el mundo de la película Blade Runner. Destaco obras creadas en Twine por autores que le adentran a una en un mundo propio, o en una situación difícil a través de relatos interactivos que, tal vez, de otra manera sería más complicado de transmitir para el usuario y de empatizar con él, como Depression Quest (http://www.depressionquest.com) en el que se guía a un personaje con depresión. Su propósito es explicar cómo es la depresión y concienciar sobre ella. En What’s in a name? (http://www.gamingpixie.com/twine/name.html) te pones en los zapatos de una joven lesbiana que descubre que es bisexual. Descubres cómo lo analiza personalmente y cómo es tener dudas, al sentirse rechazada por la comunidad heterosexual por ser “homosexual” y en la homosexual por ser “heterosexual”. En conclusión, siempre es entretenido ver de qué manera se puede innovar a la hora de crear historias; y los relatos interactivos —que gracias a internet y el conocimiento compartido resultan más sencillos de crear que nunca— son una manera a considerar como cualquier otra.

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