No es la primera vez que Rafael Canogar visita Tres Cantos.

Han sido varias las invitaciones que le hemos hecho llegar y no ha declinado ninguna.

En todos los eventos a los que asistió,  dejo de manifiesto su indiscutible personalidad, su estilo y su inteligencia, corroborando así que una persona sabia y respetada es, con repetida frecuencia, una persona sencilla y accesible.

Pero, si tuviera que elegir aquella ocasión en la que he encontrado a Rafael más cómodo, más a gusto, me inclinaría por la que tuvo lugar el pasado 22 de noviembre: un almuerzo en el Restaurante Casa Emeterio de Tres Cantos, organizado por la revista Epicuro.

Almuerzo en Casa Emeterio con Rafael Canogar
Almuerzo en Casa Emeterio con Rafael Canogar

Allí, rodeado de amigos, tras una larga reunión que le había mantenido ocupado toda la mañana en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, le vimos disfrutar de nuestra compañía, de la tertulia que se generó y, por supuesto, por qué no decirlo, de la mesa y mantel.

Durante casi tres horas, nos fue pincelando gran cantidad de vivencias, de experiencias bañadas en arte, de momentos pictóricos. Y evocó, no sin cierta nostalgia, otras épocas y otros compañeros, artistas como él, con los que escribió y dibujó cientos de páginas de la pintura contemporánea española.

Sí, porque, como uno de los fundadores del “Grupo El Paso”, único movimiento español de relevancia intelectual desde la segunda mitad del Siglo XX hasta la fecha, nos regaló toda una serie de entrañables intimidades de pintores ya desaparecidos, y de otros artistas de los que, afortunadamente, aún podemos disfrutar, como su compañero de ofensiva Luis Feito.

Aurelio Loureiro en el restaurante Casa Emeterio
Aurelio Loureiro en el restaurante Casa Emeterio

En las diferentes transferencias de su sereno discurso, perfectamente lúcido, nos iluminó sobre las circunstancias de otros movimientos españoles que también quisieron dejar su huella, ya casi devorada por el tiempo, como el “Equipo Realidad”, formado por artistas plásticos,  o el “Equipo 57”, con sus repetidos intentos por la creación de una obra en la que trabajaran conjuntamente escultores, pintores y arquitectos, y de cuyo colectivo emergió la figura infatigable de Agustín Ibarrola.

Todo un lujo: un maestro, un acercamiento al arte y la pintura, unas evocaciones compartidas y el preludio de lo que se pretende que puedan llegar a ser las “Tertulias de Epicuro”.

Botella de
Botella de «Finca Rio Negro 2011»

Situada en Cogolludo, provincia de Guadalajara, se encuentra la bodega Río Negro, fundada por la familia Fuentes a finales de los 90. En un enclave muy especial por su altitud, 1.000 ms. sobre el nivel del mar, las 42 hectáreas de viñedo desafían los límites tradicionales de cultivo.

De esas 42 hectáreas, 9,5 se dedican a la variedad blanca “Gewüztraminer” y el resto a las variedades tintas “Syrah”, “Cabernet Sauvignon” y Tempranillo. Esta última es la principal, con un 60% aproximado de la superficie.

En colaboración con el Instituto de la Investigación de la Viña y el Vino de la Universidad de León, y la dirección del enólogo Juan Mariano Cabellos, se han elegido las mejores parcelas por su orientación y para conseguir la mayor calidad de uvas, siendo respetuosos con el medio ambiente.

En esta ocasión, vamos a catar Finca Río Negro 2011, elaborado con un Tempranillo 60%, Syrah 20%, Cabernet Sauvignon 10%, Merlot 10%, que tras un paso de 13 meses por barricas de roble francés y americano, y su posterior descanso en la botella, nos da por resultado un vino de gran intensidad de color y una gran paleta de aromas; en los que destacan la fruta negra madura y los tostados de la madera.

En conclusión, nos encontramos con un vino sabroso y largo en el pos-gusto. Todo un acierto para acompañar asados y carnes rojas.

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