La hermandad de los celtas
La hermandad de los celtas. Carlos Núñez.
Ed. Espasa. Precio: 21,90 euros.

Sabemos que Carlos Núñez es uno de los músicos más internacionales que ha dado Galicia, lo que no es poco saber, dada la tradición de una música que a veces ha pasado desapercibida para expertos de bombín. Promotor máximo de la música celta en el mundo, su gaita ha sonado y suena en los escenarios más heterogéneos y cada vez que lo hace despierta las emociones y simpatías, no sólo de aquellos predispuestos a compartir con él una pasión que se extiende cada día más y con más acuerdo, sino entre todos aquellos también que no estaban acostumbrados a esos acordes. Lo que todavía sorprende es que Carlos Núñez, tan ocupado y tan viajado que, como él afirma, apenas tenga tiempo para su propia vida (un desgraciado incidente si la música no fuera su vida), se haya comprometido con este proyecto, que tiene mucho de ilusión, pero que exige un gran esfuerzo de investigación y de coste humano.

«La hermandad de los celtas» es una joya, para los que congeniamos desde hace mucho tiempo con un mundo a veces sumido en una niebla espesa, y para los que acceden por primera vez a una nueva perspectiva de la música y del conocimiento. Para Carlos Núñez, la música y, por lo tanto, la música celta, no es una cuestión de modas, sino de tradición. Con esa máxima como acicate, sale en busca de la tradición de la cultura celta y lo primero que hace es intentar desmenuzar todos los impedimentos históricos que evitaron y evitan, en muchos casos, pensar que lo celta sea una realidad. De hecho, se atreve a afirmar: “celta es una idea cultural que ha cambiado de significado muchas ocasiones. Podríamos decir –con matices- que se trata de una forma no mediterránea y no urbana de pensar y concebir el mundo. Aunque la voz no se refiere a una raza o a un grupo genérico concreto, sigue resonando poderosa porque una y otra vez se ha ido haciendo eco de preocupaciones contemporáneas de tipo político, religioso y de identidad.”

La palabra, la oralidad, es la que sustenta, según el autor, la idea de lo celta y de su gran significación para la antropología y la cultura en toda su extensión. Pero la palabra para nada resuelve otros problemas y conclusiones previas que en nada ayudan a identificar esa idea cultural de la que habla y si esa idea y cuando se convierte en una realidad aceptable. Lo que sí parece evidente es que lo celta ha estado en el mundo desde las edades de hierro y bronce, si no antes, y que ha participado en todos los acontecimientos reseñables de la historia del continente europeo y del americano incluso, según demuestran documentos de todas las épocas y lugares.

Carlos Núñez intenta poner luz en el origen de los celtas. Incluso, advierte de que pudieran proceder de Iberia, del sur, y que siglos más tarde volverían a la península, instalándose en Galicia y Portugal; en la primera en el promontorio de Finisterre y en la segunda cerca de Oporto. La que sí parece clara es la recíproca influencia entre los espacios geográficos por los que, a lo que parece, se ha movido. La diáspora celta es un apartado muy completo de este libro que tiene tantos apartados interesantes.

Carlos Núñez se enfrenta a la incertidumbre que persigue a los celtas con la misma objetividad con que se enfrenta a la pregunta de si hay una música celta, palabras mayores tratándose de un músico e intelectual que ha hecho de esa música un modo de vida y de estar en el mundo que un día participó de esas leyendas. Nunca arrima el ascua a su sardina, pero investiga, profundiza, analiza, hasta llegar a la explicación más factible; además de ofrecernos con tiento y criterio las explicaciones de muchos autores y eruditos que también ofrecieron su opinión al respecto.

En el libro hay literatura, arte, historia, antropología, cine… Toda una panoplia de manifestaciones derivadas de la preocupación de un artista y del compromiso de un investigador. Un logro que aumenta la capacidad de Carlos Núñez para conseguir que lo veamos cercano e ilustrado. ¿Los instrumentos? Están en el libro, son muchos y el autor nos los explica con claridad; algunos son raros, incluso algunas gaitas.

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