En lo que sigue trataremos de entender cómo interpretar cualquier dato económico, y como lo haríamos si fuéramos políticos en el poder o en la oposición o si somos simples súbditos.

Desde mi aproximación de persona de ciencias y por tanto cuadriculado y cartesiano, siempre me ha resultado curioso cómo interpretan y nos comunican los políticos cualquier tipo de dato de evolución económica: de la renta per cápita, deuda nacional, paro, turistas o cosechas, o cualquier otra que se nos ocurra.

La disparidad antagónica en la interpretación siempre me ha resultado curiosa, sobre todo pensando como sigo pensando que los políticos de cualquier color no nos mienten, simplemente su color indica una convicción diferente del concepto de justicia y como aplicarla para que seamos más felices. Ya sé que la radicalización de nuestra sociedad hace difícil de sostener lo anterior, pero yo quiero seguir pensándolo.

Si unimos la aproximación cartesiana de que los “números” no admiten interpretación y que no nos engañan, algo no funciona y debemos analizar qué sucede.

Claro, lo primero que tenemos que saber es como retorcer los números inmutables para darles una orientación optimista o pesimista dependiendo de que esté gobernando o en la oposición, el político que nos cuenta las cifras. ¿Pero los súbditos, cómo debemos pensar lo que realmente está pasando?

Si pensamos en la evolución del valor del crecimiento económico, por ejemplo, o de cualquier otra medida, debemos entender que de ese número inmutable y su evolución en el tiempo, lo podemos estrujar con otros valores. Veamos cómo se interpretaría si nos encontráramos en el punto 1 del gráfico.

En primer lugar está el valor absoluto: el crecimiento económico en el último trimestre es: -0,2%. Chungo para el político en el poder; la oposición ya tiene la interpretación: la renta per cápita ha bajado el 0,2%, es evidente que las políticas caducas de este gobierno nos llevan al apocalipsis, bla, bla, bla.

Pero el político en el poder no se desanima, y calcula, con perdón, la primera derivada de la función renta per cápita temporal, es decir el valor de la pendiente en ese punto; lo que los políticos llamarían “la tendencia”, si sale un valor negativo, pues resultará que el próximo trimestre la renta per cápita bajara y a un valor superior al 0,2% del anterior; vuelve a ser chungo para el político en el poder.  El político en la oposición remachará: y la tendencia es de un empeoramiento, como ya hemos dicho, bla, bla, bla…y se vuelve a vislumbrar el anunciado apocalipsis, ahora en alerta naranja.

De nuevo nuestro político en el gobierno y su gabinete no se desanima, y calculan la segunda derivada, que nos va a indicar el ritmo de crecimiento o decrecimiento; bueno ha salido positiva, entonces nuestro político en el poder, pasará por encima del valor de la evolución de la renta per cápita y de su tendencia, y su interpretación se concentrará en la segunda derivada diciéndonos: …sin  embargo se ve una clara tendencia a la desaceleración de la caída de la renta per cápita, lo que confirma lo correcto de nuestras medidas, bla, bla, bla…. y la llegada próxima del país de jauja. 

Y qué diríamos los súbditos: estamos mal, vamos a estar peor, pero parece que estamos pisando fondo.

Hagamos la interpretación en el punto 4: la renta per cápita ha subido un 0,25% en el último trimestre, aquí la primera y segunda derivada son negativas, esto es tanto la tendencia como la aceleración de la caída. El político en el poder se concentrará en el valor del +0,25%, y nos dirá: seguimos creciendo a un ritmo positivo muy alto, uno de los mejores de nuestra zona (con no definir la zona será verdad), lo que demuestra lo acertado de nuestra, bla, bla, bla….Y la oposición se concretará en las derivadas: la tendencia negativa de nuestra renta per cápita es negativa y cada vez más pronunciada, lo que demuestra las desgastadas e ineficaces medidas, bla, bla, bla…..  

Y nosotros pensaremos: se acabó el turrón, agárrate que vienen curvas.

Y estas interpretaciones serán las mismas con independencia del color del político, y dependerán solo de si gobierna u oposita.

Como ve estimado lector, la conclusión no puede ser más esperanzadora: los políticos en el gobierno o en la oposición no nos engañan y empiezo a pensar que son de ciencias ellos o sus asesores.

Y si eres súbdito o político junior, espero haber ayudado a interpretar las cifras o lo que nos cuentan.

¡Nota: juegue a gobernante, opositor y súbdito e interprete el punto 2 ó 3; y entre los lectores aventajados se sorteará un lote de productos de León!

Última hora: el pasado 3 de enero se informó sobre la creación de empleo durante el 2018; ésta noticia se puede dar como la evolución del número de parados, pero es una cifra alta y con connotaciones siempre negativas (nos dará la misma sensación que nos digan que hay 3,5 millones de parados o 3,2 millones) y su variación es poco significativa, por lo que no se nos informa en primer lugar sobre esta cifra; si se hace sobre el número de empleados, ya es con connotaciones positivas pero en su variación total de nuevo es poco sensible; así pues se habla en la creación de empleo, grafica más ágil y con connotaciones positivas.

Pues bien, la Ministra Nadia Calviño, que en el poder lleva poco tiempo y por tanto es más técnica, no sólo coge el dato absoluto y, aunque positivo, no se conforma y calcula las derivadas, como si estuviese en la oposición, para comunicarnos: (postcad de RNE del 3 de enero 2018 12:00): “se confirma la buena salud de nuestra economía y su capacidad para seguir creando empleo que durante el 2018 ha sido de más de 210.000 personas. Sin embargo, la economía española está en una senda de moderación del crecimiento, desde el año 2015 en que tuvimos la tasa de crecimiento más importante de producto interior bruto. Esa senda de moderación se va a mantener en 2019. Por tanto, nuestra previsión es que seguiremos creando empleo pero a un ritmo más reducido a medida que el ciclo económico va llegando a su punto de madurez”.  

Nota del autor: aunque dice que la creación de empleo será “a un ritmo más reducido”, no debemos confundirnos porque nos está diciendo realmente que la segunda derivada es negativa, vamos que se está acelerando la reducción de la creación de empleo.

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