Errantes. Florencia Etcheves.
Editorial Planeta. Precio: 17,90 €

Errantes entra sin prejuicios en un mundo oscuro  con el que convivimos a menudo sin darnos cuenta.

Florencia Etcheves fue hasta 2018 una de las caras más conocidas del canal Todo Noticias del grupo Clarín. Lo dejó para volcarse en la escritura.

Florencia Etcheves, autora de esta novela de sugerente título, fue durante mucho tiempo periodista de Televisión, en un canal de noticias. El personaje principal de la novela también lo es: una cara conocida que emite las noticias, con la particularidad de que las noticias acaban por arrebatarle ese pedazo de libertad y sinceridad que refleja la pantalla.

Es curioso el sesgo que imprime la televisión en los rostros que son conocidos por salir a cara descubierta. Bastan unos pocos programas para que seas la de la tele. Florencia fue (y aún lo es) la de la tele y su personaje, Carmen Hidalgo, lo es durante toda la novela, hasta que se convierte en una víctima más de los acontecimientos.

Otro particular que hay que destacar es algo ya común en la actualidad reivindicativa que nos envuelve y que tiene a la mujer como protagonista. Autora y personaje cumplen a la perfección los papeles que dibuja la igualdad de género.

Errantes  es novela para leer con pausa, pues contiene más de lo que va  contando y es mucho lo que cuenta en pocas páginas. Los acontecimientos se suceden en muy corto espacio de tiempo, aunque el tiempo nos remita al pasado, y todos los actores, principales o secundarios, son mojados por las consecuencias.

Acontecimientos y asuntos de gran calado social que nos tocan a todos, aunque la mayoría los conozcamos por los noticiarios de la tele, matizados por el rostro, casi siempre bonito, siempre agradable, de la presentadora, también mujer y femenina. La violencia, la violación, el asesinato, la manipulación, la ofensa, las sectas, el miedo… Todo eso nos importa, pero si es a través de la pantalla, habrá algo en nosotros que piense que se trata de una novela; es decir, ficción. Aun cuando sea horroroso y nos impresione (por ejemplo, la desaparición, el secuestro o el asesinato de un niño o una niña), las imágenes filtradas por la técnica, acompañadas por la voz engatusadora de la locutora pondrán en cuarentena la impresión final. La televisión distorsiona, pero no puede cambiar la realidad; por eso se ha convertido en el escenario de la culpa y la redención.

En ocasiones es necesario recurrir a la ficción (entre o no ésta en el territorio de  la novela negra, policiaca o de misterio; yo creo que Errantes puede entrar en cualquiera de estas categorías y, a la vez, no entrar en ninguna) para darnos cuenta de que todo eso ocurre y que es igual que lo que nos muestran las pantallas, sólo que más horroroso. Es la eterna pugna entre la realidad y la ficción y en la coordinación de sus distintos papeles para llegar a la redención o a una culpa eterna.

Etcheves maneja con soltura la pantalla, sabe hacia dónde debe dirigir el objetivo de la cámara, siempre a través de su propia mirada fija en la imagen, para captar la atención. Su prosa no tiene secretos; quiere facilitar las cosas. Es efectiva en las descripciones; pero, sobre todo, en permitirnos una configuración particular del argumento que se anticipa, en ocasiones, al desarrollo mismo de ese argumento. Es de agradecer que nos impulse hacia esa investigación personal que nos permite crear nuestro propio relato de los hechos y buscar la verdad de los hechos, aunque eso nos lleve al borde de la realidad, que no está tan lejos.

De agradecer también la medida de la novela. Poco es mucho si se cuenta bien, aunque sea verdad.

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