Incapacidad permanente es la situación del trabajador que, después de haber estado sometido al tratamiento prescrito y de haber sido dado de alta médicamente, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas, que disminuyan o anulen su capacidad laboral.

No obstará a tal calificación la posibilidad de recuperación de la capacidad laboral del incapacitado, si dicha posibilidad se estima médicamente como incierta o a largo plazo.

Las reducciones anatómicas o funcionales existentes en la fecha de afiliación del interesado en la Seguridad Social no impedirán la calificación de la situación de incapacidad permanente, cuando se trate de personas minusválidas y con posterioridad a la afiliación tales reducciones se hayan agravado, provocando por sí mismas o por concurrencia con nuevas lesiones o patologías una disminución o anulación de la capacidad laboral que tenía el interesado en el momento de su afiliación.
No será necesaria el alta médica para la valoración de la incapacidad permanente en los casos en que concurran secuelas definitivas.

También lo es, la situación de incapacidad que subsista después de extinguida la incapacidad temporal por el transcurso del plazo máximo de duración de la misma, salvo en el supuesto de que, continuando la necesidad de tratamiento médico, la situación clínica del interesado hiciera aconsejable demorar la correspondiente calificación (en ningún caso, podrá rebasar los 30 meses siguientes a la fecha en que se haya iniciado la incapacidad temporal), en el cual no se accede a la situación de incapacidad permanente hasta que no se proceda a la correspondiente calificación.

La incapacidad permanente habrá de derivarse de la situación de incapacidad temporal, salvo que afecte a quienes carezcan de protección en cuanto a dicha incapacidad temporal, bien por encontrarse en una situación asimilada a la de alta que no la comprenda, bien en los supuestos de asimilación a trabajadores por cuenta ajena en los que se dé la misma circunstancia, o bien en los casos de acceso a la incapacidad permanente desde la situación de no alta.

Grados

La incapacidad temporal (IT) es aquella situación por la que un trabajador se encuentra imposibilitado temporalmente para desarrollar su trabajo, bien sea por enfermedad o por accidente laboral.

Durante esta situación se produce una suspensión de la rela­ción laboral, por tanto cesan las obligaciones de ejercer el trabajo y de remuneración, pero continúa computándose la antigüedad.

El trabajador no pierde el derecho a reincorporarse a su puesto de trabajo una vez que cese esa situación.

El trabajador percibe un subsidio económico y prestación sanitaria.

Beneficiarios

Aquellas personas que se encuentren afiliadas y dadas de alta en la Seguridad Social (o en situación asimilada al alta) e impedidas para desarrollar su trabajo por alguna de estas causas:

Reconocimiento del subsidio

Las instituciones competentes son:

Duración

La duración máxima es de doce meses, que pueden prorro­garse otros seis más.

Obligaciones

Mientras dure la incapacidad temporal, el contrato está sus­pendido, pero se mantienen las siguientes obligaciones para el empresario:

Obligaciones del trabajador.

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