Cuando se decide publicar un libro no resulta fácil descubrir hacia dónde tienes que ir. Quizá haya que tomar el camino del corazón.

Ganas, eso era lo único de lo que no escaseaba. Después de todas aquellas búsquedas y cervezas, decidimos irnos a casa y continuar con el proyecto cuando volviéramos a sentarnos en la terraza de algún bar. No me digáis que no; siempre será un sitio donde el mundo parece solucionarse, y digo parece porque a veces nos vamos de allí con todo un poco más caótico de como lo hemos encontrado.

Recuerdo que era una mañana en la que el frío empezaba a notarse, pero que el sol nos deslumbraba. Estaba desayunando en la terraza de mi casa, mirando a todo y pensando en nada, sumergida en vete a saber qué, cuando sonó mi teléfono, era ella, a través de él escuché:

-Amiga, vamos a darnos hoy un homenaje, han pasado ya 5 días desde la última vez que nos vimos y yo ya tengo sed de ti, del libro y de un buen vino. –Sabía muy bien que alguien como yo no puede rechazar semejante plan. Para asegurarse un sí rotundo me propuso irnos a la playa; solo le faltó prometerme que allí iba a estar esperándome Chris Hemsworth.

Recogí la mesa, me metí en la ducha y puse música para empezar a animarme; sabía que un día así iba a ser de esos que quedan señalados en el calendario. En menos de una hora ya estaba sonando el timbre de mi casa; cuando abrí la puerta y la vi me tuve que descojonar. La muy loca había venido a recogerme con una banda que ponía: “mi futura escritora preferida”. Le pregunté si había desayunado wishky; yo no iba a ponerme eso ni en el momento en el que vaciáramos la botella de vino, no, no y no. Tampoco quería hacerle ningún feo, así que cogí la banda, la metí en el bolso y le di a mi amiga un abrazo de esos que cortan la respiración.

-Vale, vale ya, suéltame que, como sigas así, vas a tener que ir a comer tú sola.

-Me encanta que seas así de dramática, gracias, por gente como tú yo siempre tengo algo de lo que escribir.     -Le di un beso, me despedí de mi perro y me subí al coche.

Sonaba la nueva canción de Camilo, Bebé. Nos pasamos todo el camino cantando, bailando y riéndonos de lo mal que lo hacíamos; somos más de dar el cante que de cantar. Acabamos en un pueblo cerquita de casa, pero con playa; como era muy pronto, decidimos sentarnos un ratito en la arena con dos latas de cerveza y muchas ganas de empezar a encaminar la publicación del libro. Antes de empezar me preguntó muchas veces si estaba segura de lo que iba a hacer.

-Te conozco; es cierto eso de que nunca se sabe por dónde vais a salir, tú y tus impulsos, pero te conozco desde hace tiempo, suficiente para decir con total certeza que serías incapaz de que la gente descubriera todo lo que hay dentro de ti. Sé que el otro día te animé, porque creo que lo que has hecho es algo increíble, algo que no todo el mundo sería capaz de hacer. Tus intimidades, tus miedos y tus deseos, todos recogiditos en unas hojas, todo eso que tú siempre intentas esconder no vaya a ser que alguien pueda llegar a conocerte de verdad.

-Joder, como escueces cabrona, la verdad es que no las tengo todas conmigo, tengo momentos en que pienso que mejor me lo guardo para mí en un baúl y el día de mañana ya se lo leeré a mis nietos en alguna tarde de esas de invierno mientras bebemos chocolate caliente en frente de la chimenea. -Me miró con cara de: te estás quedando conmigo ¿no? No hizo falta que le contestará, somos de esas amigas que solo con mirarnos ya sabemos si nos estamos diciendo gírate que por detrás está pasando un morenazo o estate quieta que tienes una abeja revoloteando cerca de tu cabeza. Brindamos con nuestras latas, le dimos un gran sorbo y nos fuimos directas a mojarnos los pies.

Después de muchas risas, anécdotas y recuerdos nos pusimos en marcha hacia ese tema que tanto había tenido como tabú. Lo primero que hicimos fue registrar el título, primer paso y el más importante hecho. Grecia se llama la protagonista, con la que tantas mujeres se van a sentir identificadas. Cuando pienso en ella me invade una sensación de orgullo, superación y felicidad. Ya la conoceréis mejor; por ahora os adelanto que es una de esas personas que no ha tenido fácil saber hacia dónde ha de ir, pero que siempre ha tomado la dirección de su corazón. Más o menos como yo, por eso siento deciros que ahora mismo más que mi corazón el que está hablando es mi estómago; voy a tener que ir dejándoos una vez más sin poder acabar de contaros todo lo que estáis deseando descubrir. Buen provecho y hasta la semana que viene. Disfrutad.

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