Esta semana, para situarnos “al otro lado del vino”, viajamos hasta Francia, más concretamente a la Región Vinícola de Beaujolais.

Antes de nada, vamos a repasar unas nociones de geografía e historia para hacernos una composición de lugar. Se encuentra entre Borgoña y El Rodano y debe su nombre a la antigua ciudad de Beaujeu. Es conocida por su tradición vinícola y más recientemente por el internacional Beaujolais Nuoveau que es el caso que hoy nos ocupa y que se celebra en estos días.

A pesar de estar próxima a dos zonas tan importantes, sus vinos no se ven influenciados por ellas y tienen una personalidad propia. La variedad de uva predominante y casi única, en un 98%, es la gamay. Dicen de ella que es una variedad mutante de pinot noir.

En el sigo XIV el Duque de Borgoña. Felipe el Atrevido. prohibió el cultivo de esta uva, dada la rivalidad existente con la pinot noir, para mantener así el prestigio de esta última. La prohibición hizo que el cultivo de gamay se desplazase hacia el sur, fuera de la región de Borgoña, emplazándose en la actual Beaujolais.

Las presiones del Ducado de Borgoña hicieron que el vino de Beaujolais solo pudiera comercializarse a lo largo de los ríos Ródano y Saona. No fue hasta el siglo XIX con la expansión del ferrocarril cuando se abrió su comercialización, llegando al mismísimo Paris.

Esta situación fue aprovechada en 1951 por Georges Duboeuf, viticultor afamado de la época, que realizó una genial operación de marketing con el objetivo de sacar adelante toda la producción de vino, organizando una carrera para ver qué bodega era capaz de poner primero en Paris el vino de la cosecha recién vendimiada.

Este es el comienzo de BEAUJOLAIS NOVEAU DAY. En sus comienzos se celebraba el 15 de noviembre, pero a partir del año 1985 pasó a celebrarse el tercer jueves de noviembre ya que había años que se perdía una semana de fermentación. Desde entonces, este día que se ha convertido en el único acontecimiento popular dedicado al vino a nivel internacional y en todas las vinotecas del mundo aparece este vino a la venta, guardando estrictos controles que hacen que, aunque haya sido recibido con anterioridad, sea custodiado en cajas fuertes hasta la fecha acordada.

Se trata de uno de los pocos vinos que se pone a la venta el mismo año de su vendimia y para ello se realiza una maceración carbónica de pocas semanas donde la fermentación se produce dentro de la piel del fruto al no ser las uvas aplastadas si no apiladas en un recipiente sellado en el que además se introduce dióxido de carbono. Esto da lugar a un vino afrutado dulzón y de trago fácil ideal para combinar con entrantes, patés, quesos ensaladas y pastas. Como todos los vinos jóvenes debe consumirse frio, a unos 12º.

Si os animáis a probarlo podéis observar detalles que en otros vinos no se dan como por ejemplo que la botella suele ser transparente en lugar de color oscuro ya que es un vino que va a ser consumido rápidamente y no guardado. También por este mismo motivo veréis que el corcho es extremadamente corto, los corchos largos se usan en vinos de guarda. Es muy importante que, cuando vayáis a comprarlo. escojáis la añada correcta; es decir, la del año en el que nos encontramos.  Os comento esto porque, buscando el vino de este año, he podido ver en la tienda cómo todavía tenían el del 2019 y, aunque no creo que esté malo, seguro que ya no reúne las características típicas de este vino.

En estos tiempos en los que se producen grandes campañas comerciales como el Black Friday, me parece increíble que desde hace75 años exista una campaña comercial tan importante  en el mundo vinícola que nos lleva a situarnos “al otro lado del vino”.

Para mi desde ahora será una fecha clave en el calendario, espero que lo probéis y lo disfrutéis.

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