Ya falta poco para que las entidades empiecen a bombardearnos con la necesidad de ahorrar para el futuro.

Hay muchas formas de ahorrar. No se trata de hacernos ricos, sino de complementar las prestaciones de la Seguridad Social.

 

Cada año por estas fechas, parece necesario hablar más que nunca de las pensiones, de hecho, ya falta muy poco para que las entidades nos empiecen a “bombardear” por televisión, prensa escrita, cartelería y casi por tierra, mar y aire sobre la necesidad de ahorrar para el futuro, a través, de los Planes de Pensiones fundamentalmente.

No es mi deseo hablar del “problema” de las pensiones, aunque durante el año no se ha visto ninguna medida o propuesta que mejore las expectativas de los futuros pensionistas de este país; más bien, se ha hablado de ciertas reservas sobre el sistema de pensiones y el agotamiento del mismo si no se realizan reformas.

Recordemos que la demografía, con una baja natalidad, el envejecimiento progresivo de la población junto con una tardía y precaria incorporación al mundo laboral de nuestros jóvenes, obliga a pensar en ello.

Iniciativas, como la información personalizada a cada ciudadano mayor de 50 años sobre su expectativa de jubilación, ha quedado incumplida por nuestros gobernantes, hacen que frases como: “No vamos a cobrar nada de la seguridad social”, “La seguridad social es insostenible”, “El dinero de las pensiones se está utilizando para otras cosas…”, no contribuyan a encontrar soluciones, pero solo quien no quiere escuchar puede seguir confiando en la suficiencia de las pensiones públicas para poder mantener el mismo nivel de vida que antes de la jubilación.

¿Qué puedo hacer para que llegada la jubilación mi economía siga siendo suficiente para cubrir mis necesidades?

Si, miramos a países de nuestro entorno, vemos que todos tienen, o han tomado, medidas que pasan por un sistema mixto, público-privado donde la Previsión Social Empresarial juega un papel importante y se debe impulsar.

Mientras llega, hemos de aprender que todo lo que es valioso tarda en constituirse, ahorrar es importante, hacerlo significa hacer sacrificios y la verdad, hacer un sacrificio en el momento actual para algo tan “lejano” como la jubilación se hace cuesta arriba, sobre todo pensando que hoy tengo que renunciar a alguna cosa en favor de una mayor estabilidad futura. ¿cuesta, verdad?

Debemos tener en cuenta que, en esta ecuación, la única variable que juega en nuestro favor es el tiempo; cuanto más tiempo estemos ahorrando más cantidad acumularemos y además el esfuerzo económico que debemos realizar es menor.

Veamos un ejemplo:

Nº AÑOS

CASO 1

CASO 2

 

 

 

 

1

1200

 

 

 

 

 

2

1200

 

 

CASO 1: Inicio del ahorro con 30 años. Fin del ahorro con 45 (15 años)

3

1200

 

 

4

1200

 

 

 

 

 

5

1200

 

 

 

 

 

6

1200

 

 

CASO 2: Inicio del ahorro con 46 años. Doble esfuerzo de ahorro. Fin del ahorro con 67 (22 años)

7

1200

 

 

8

1200

 

 

9

1200

 

 

 

 

 

10

1200

 

 

 

 

 

11

1200

 

 

 

 

 

12

1200

 

 

 

 

 

13

1200

 

 

 

 

 

14

1200

 

 

 

 

 

15

1200

 

 

 

 

 

16

 

1500

 

 

 

 

17

 

1500

 

 

 

 

18

 

1500

 

 

 

 

19

 

1500

 

 

 

 

20

 

1500

 

 

 

 

21

 

1500

 

 

 

 

22

 

1500

 

 

 

 

23

 

1500

 

 

 

 

24

 

1500

 

 

 

 

25

 

1500

 

 

 

 

26

 

1500

 

 

 

 

27

 

1500

 

 

 

 

28

 

1500

 

 

 

 

29

 

1500

 

 

 

 

30

 

1500

 

 

 

 

31

 

1500

 

 

 

 

32

 

1500

 

 

 

 

33

 

1500

 

 

 

 

34

 

1500

 

 

 

 

35

 

1500

 

 

 

 

36

 

1500

 

 

 

 

37

 

1500

 

 

 

 

             

AHORRO

18000

33000

 

 

 

 

CAPITAL *

73.577,38 €

73.083,57 €

 

 

 

 

* Supuesta una rentabilidad media de un 4%

En el ejemplo vemos que una persona joven, que ahorra 1200 €/año durante 15 años aportando menos dinero (18.000 €) que otro con más edad que aporta 1500 €/ año durante 22 años (33.000 €), cuando ambos llegan a la edad de jubilación (67años) quien empezó a ahorrar antes consigue con menos esfuerzo económico prácticamente el mismo capital final para crear una pensión.

Una vez entendida la necesidad de ahorrar para el futuro, las entidades bancarias fundamentalmente, nos invitan a hacer este ahorro y como decía al principio, nos van a “bombardear” en breve, para hacerlo contratando Planes de Pensiones; pero los estímulos a esta forma de ahorro privada no parecen suficientes. La reducción de comisiones y el hecho de dotarlos de liquidez transcurridos 10 años desde su contratación no han conseguido que el ciudadano mejore su visión a cerca de esta forma de complementar las Pensiones; su fiscalidad a la hora de recogerlo tampoco ayuda.

Existen otras formas de ahorrar, y las compañías aseguradoras, verdaderas expertas en el ahorro a largo plazo y sobre todo en sistemas de previsión social, disponen de una amplia gama de productos para complementar las prestaciones de la seguridad social.

Rentabilidad, garantía y liquidez forman el triángulo en que se basan los productos de las aseguradoras; factores muy importantes a tener en cuenta cuando tomamos la decisión de ahorrar a largo plazo. Conviene recordar que no se trata de hacernos “ricos”; simplemente se trata de complementar las prestaciones de la seguridad social y de cubrir nuestra necesidades básicas, para invertir ganar o perder hay otras alternativas.

Visto todo esto y teniendo en cuenta que siempre debemos ponernos en manos de un buen mediador que nos aconseje el producto idóneo dadas nuestras circunstancias personales animo a todos a iniciar, continuar o ampliar el sacrificio que supone ponernos a ahorrar para favorecer una mayor estabilidad económica en el futuro.

Por cierto No está tan lejos…….

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