Esta semana vamos a hablar de una uva que de unos años a esta parte se está poniendo de moda. Se trata de la Tintilla de Rota, autóctona de la zona de Cádiz concretamente de Rota. Originariamente, se utilizaba de forma residual para hacer vino tinto y de forma más amplia para hacer vinos dulces mezclando la tintilla con arrope (reducción de mosto de uva por cocción). Estos vinos se dedicaban mayoritariamente a la exportación y eran considerados vinos selectos.

A finales del siglo XIX la Tintilla de Rota llegó casi a desaparecer, desplazada por otra uva muy utilizada en la zona que era la palomino. Fue entonces cuando se detectó el primer caso de filoxera, enfermedad del viñedo que producía nudosidades en las raíces impidiendo que los nutrientes llegasen al resto de la planta, matándola en menos de tres años. Acabó con la práctica totalidad del viñedo español y europeo.

Tras muchas investigaciones descubrieron que las viñas traídas de Estados Unidos no se veían afectadas por esta enfermedad por lo que decidieron injertar troncos de vides nacionales en raíces de vides americanas y así consiguieron vencerla, eso sí, se tardó más de 30 años en recuperar todos los viñedos. Otro descubrimiento que hicieron es que había alguna variedad que no se veía afectada por esta enfermedad, entre ellas la Tintilla de Rota. Esto hizo que se volviera a trabajar con ella y con el paso del tiempo, ha llegado a ser una uva de moda con la que se elaboran grandes vinos tintos.

Por este motivo, debéis saber que cuando viajéis a Cádiz y os toméis un vino con Tintilla de Rota, muy posiblemente esas viñas sean centenarias y pre-filoxeras  por lo que sus vinos tendrán siempre un toque tradicional e intenso.

Según estoy escribiendo me doy cuenta del paralelismo que podríamos establecer en al otro lado del vino entre la filoxera que tanto daño hizo al vino y la pandemia que nos acecha y que con el esfuerzo de todos la venceremos al igual que enólogos, viticultores y agricultores la vencieron a finales del XIX.

Tres vinos os voy a presentar hoy, todos 100% Tintilla de Rota pero con producciones muy distintas y por supuesto, con grandes historias detrás de ellos. Son NUDE, VARA Y PULGAR Y TINTILLA Finca el Corchuelo.

El primero de ellos NUDE lo hace una presitigiosa Bodega de la zona, Barbadillo que en los últimos años ha empezado a trabajar con esta variedad.

Según dicen en la propia bodega quieren comenzar a trabajar con esta uva desde cero, con la menor manipulación e intervención posible de ahí que sea un vino joven, sin crianza para que podamos percibir plenamente sus características. Como no podía ser menos en al otro lado del vino nos encontramos su presentación. Sus creadores han querido reflejar en el producto final lo que os contaba anteriormente y lo hacen de tres formas; la primera el nombre, NUDE que significa desnuda y es como nos quieren presentar la uva. En segundo lugar la etiqueta, NO TIENE, porque lo importante es la uva, pocos vinos salen sin etiquetar. En tercer lugar la botella que es de cristal transparente, utilizada en vinos jóvenes y que no te das cuenta de ello hasta que sirves la primera copa. Es una experiencia muy recomendable, probadlo.

VARA Y PULGAR es otro vino de la D.O. Vinos de la Tierra de Cádiz. 100% Tintilla de Rota, en este caso tiene una crianza total de 22 meses entre depósitos de cemento, tinas de madera y barricas de tercer y cuarto uso.

Al otro lado del vino nos encontramos con su nombre que hace referencia a un método de poda muy utilizado en la zona denominado “vara y pulgar”. Consiste en dejar, a partir del tronco, dos brazos uno largo con 8 yemas aproximadamente que es la vara y uno corto con 2 yemas que es el pulgar. De la vara se obtiene la cosecha del año y de una de las yemas del pulgar se obtendrá la vara del año que viene. De esta forma se reparte el esfuerzo de la planta de un año a otro. Lo podéis ver perfectamente en la foto.

El último vino de hoy es TINTILLA Finca Corchuelo. 100% Tintilla de Rota con 12 meses de crianza. Al otro lado del vino nos encontramos que  forma parte de una trilogía de Tintillas cada una procedente de una parcela diferente. Mismo nombre, misma uva pero diferente parcela. No deja de ser curioso, yo he podido probar los tres y es cierto que se pueden apreciar las diferencias entre uno y otro. Lo produce una Bodega, de las más importantes del sur, que está haciendo unos vinos tintos muy buenos en una zona en la que siempre se han hecho vinos dulces. Se trata de Bodegas Luis Perez, la cual yo tuve ocasión de visitar hace dos veranos y os invito a que la visitéis.

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