Alrededores de José Luis García Martín	 VVAA. Edición y prólogo: Hilario Barrero. Impronta - Cuadernos de Humo.  Precio: 10 €.
Alrededores de José Luis García Martín VVAA.
Impronta – Cuadernos de Humo. Precio: 10 €.

Homenaje colectivo a José Luis García Martín en su setenta cumpleaños; cuya vida ha estado dedicada por entero a la literatura.

Profesional multidisciplinar, García Martín es, sobre todo, poeta.

Hace casi un siglo, los homenajes reivindicativos de un escritor se hacían alrededor de la mesa de un restaurante, frente a una comida copiosa y bien regada que tras los postres acogía las alocuciones y vítores de los comensales: así lo hizo la Generación del 27 para reverenciar a Góngora y de paso afianzar su solidez como grupo. Bueno, realmente se realizaron un par de días de veladas poéticas en el Ateneo de Sevilla en celebración del tercer centenario del poeta cordobés, con sus respectivas noches de camaradería y francachela financiadas por el torero Sánchez Mejías, pero como a aquellas conferencias acudían unas cuarenta personas y al banquete de despedida lo hicieron cuatrocientas, para la historia ha quedado la memoria del convite.

Alrededores de José Luis García Martín sería el equivalente actual a un homenaje colectivo al crítico literario, diarista y poeta extremeño, asturiano de adopción, que le brindan escritores de todas las generaciones en su setenta cumpleaños. Coordinado desde Nueva York por Hilario Barrero y el equipo de los Cuadernos de Humo, editado por Impronta, se concibió como una colecta de colaboraciones en la que cada uno debía seleccionar un poema del autor de Treinta años de poesía española y La poesía figurativa. Esa era la idea original, pero luego los colaboradores menos obedientes tiraron por donde les pareció mejor, seguramente optimizando el resultado final, porque no todos los artículos hablan en exclusiva de poesía y se ha conseguido un espléndido mosaico de persona, autor y personaje a base de muy distintas teselas.

No olvidemos la fama de polemista que a García Martín le han costado sus reseñas nunca adocenadas y algunas confidencias reveladas en sus prosas diarísticas. Él mismo ha admitido en muchas ocasiones que ha perdido amistades literarias por esa naturaleza insobornable de «Quijote de la razón» que reparte alfilerazos inteligentes a diestro y siniestro, sin demasiados filtros ni reparar en las conveniencias, por algunas indiscreciones y por ciertas —no tantas— críticas feroces. Por acción o por omisión, incluso, pues como comenta el editor Abelardo Linares también están dolidos con él, «lo que no deja de ser un tanto extraño», numerosos poetas que nunca han recibido ni una sola reseña de José Luis García Martín, «cuando jamás se dolerían de no haber recibido críticas» de otros. Pese a ello, como queda demostrado en el volumen, no son pocos los escritores que se han sumado a este homenaje. La nómina es extensa y no caben todos. Rosa Navarro Durán, Luis Alberto de Cuenca, Susana Benet, Andrés Trapiello, José Luna Borge, Álvaro Valverde, Juan Lamillar, José Cereijo, Fernando Iwasaki, Vicente Gallego, Juan Bonilla, Ángeles Carbajal, Xuan Bello, Lorenzo Oliván, José Luis Piquero y Javier Almuzara son algunos de ellos.

De la lectura de estos Alrededores, con todo lo dicho, se desprende una conclusión que para algunos será una sorpresa y un descubrimiento: una reivindicación del poeta incluso por encima del gran lector y del crítico       —sin duda el más respetado y a la vez temido de nuestro país−: la jovencísima poeta Rocío Acebal, en su Hijos de la bonanza, último premio Hiperión, tiene un poema en el que nos dice que lo que el poeta quiere no es la fama ni la gloria, sino una «reseña amable (no pide ya el elogio —un imposible—) de García Martín». Por encima del crítico, del diarista y bloguero, del mantenedor de una tertulia literaria y director de revistas de nueva literatura, del aforista y del cuentista, del albacea y pastor literario, por encima de los muchos García Martín que son y aparecen retratados en este libro sobre un hombre cuya vida ha estado entregada a la literatura, brilla el García Martín poeta.

 

Lo imposible

Por odio de lo fácil detesto la aventura.
¿Qué mayor aventura que abrir una ventana,
mirar pasar las nubes mientras pasa la tarde,
acariciar tu pelo, acostarse temprano,
escuchar una voz que canta en otro siglo?
Por odio de lo fácil. Déjame que sonría
ante tantos que anhelan lo que jamás les falta.
No se pisa dos veces en el mismo lugar.
Nadie abraza dos veces a la misma persona.
No se detiene nunca la nave que nos lleva,
incansable da vueltas en su viaje estelar.
Mírame: ya soy otro. Y te sigo queriendo
a ti que ya no eres quien ayer sonreía.
Cuatro estaciones tiene el tren en que viajamos
y en ninguna nos dejan detenernos.
Por odio de lo fácil detesto la aventura.
¿Qué mayor aventura que mirarte a los ojos
y ver en ellos juntas mi dicha y una lágrima?
¿Qué mayor aventura que no saber siquiera
si el día de mañana seguiremos con vida?
Aspiro a lo imposible: a la monotonía.

 

Dido y Eneas

Me preguntas qué ha sido de mi vida
en estos años últimos. Tú llegas con un brillo
exótico en los ojos que tanto amé, sonríes
de mágica manera como entonces
y conocen tus pasos el polvo
de todos los caminos. Qué ha sido de tu vida.
Fracasar es un arte que tú ignoras.
Se aprende lentamente, en largas tardes
y rincones oscuros, se aprende entre los brazos
que fingen un calor que no perdura.
Cuántas veces anduve por las mismas
calles, ya sin ti y con incierta lluvia,
cuántas veces me senté en lugares
que conocieron la precaria dicha
de aquel adolescente tan irreal y puro.
No todos saben encontrar la puerta
que lleva lejos, con amor y riesgo,
a las islas azules y a ciudades con sol.
Dijiste que la vida es un licor
que hay que apurar de un trago, y yo te vi partir,
te veo todavía partir a prima noche,
partir hacia otro mundo en donde yo no existo.
Con lástima me miras porque ignoras
que hay un placer mayor, decir que no
a la vida, andar por un atajo incierto,
desdeñar el amor, sonreír en la ausencia,
abrazar el vacío y seguir adelante
hasta ese punto último que aúna
la tiniebla y la luz.

 

Despedida

  1. Altolaguirre, Poesía, III, 1930

No me has querido y huyes por tus años
hacia un país en donde yo no existo,
pero cuánto me dejas al dejarme…
Otros verán tu vida deshacerse;
yo conservaré intacta la memoria
de una frágil belleza adolescente.
Pronto no has de ser tú, aunque no mueras;
aunque no vivas, vivirás en mí.
Siempre joven serás en mi recuerdo:
fíjate cuánto gano si te pierdo.

 

José Luis García Martín

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *