Las prestaciones recibidas son en todo caso rendimientos del trabajo y no tributan en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

Cuando se produce la contingencia prevista en un plan de pensiones (jubilación, incapacidad , fallecimiento y, a partir del 1-1-2007, también dependencia severa o gran dependencia y paro sin   contraprestación), los   beneficiarios reciben las prestaciones correspondientes a las aportaciones totales de los partícipes, que en su momento no fueron sometidas a tributación por la vía de las reducciones en la base imponible hasta los límites legales, más la rentabilidad que tales aportaciones han producido durante su permanencia en el plan.

También se tiene derecho a percibir las cantidades acumuladas del plan de pensiones, cuando han pasado 10 años, aunque falta que reglamentariamente se indique como se realizará, y no antes del año 2027

Los citados beneficiarios pueden o no ser los propios partícipes. Pues bien, las prestaciones percibidas son en todos los supuestos rendimientos del trabajo de su perceptor, no tributando en caso alguno en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, e independientemente de la forma en que se reciban las prestaciones:

A   partir del 1-1-2007queda eliminada esta reducción,   estableciéndose un régimen transitorio, por el que se mantiene su aplicación en los siguientes supuestos:

Los rendimientos que se van produciendo en el fondo de pensiones por motivo de la revalorización o rentabilidad de los activos financieros y valores en los que se han invertido las aportaciones de los partícipes sólo son declarados por éstos en el Impuesto sobre la Renta de la Personas Físicas cuando se rescatan o recuperan las prestaciones correspondientes.

Las principales características que determinan la fiscalidad de los planes de pensiones son:

A este respecto, es importante señalar que desde el 1-1-2007 se permite, a partir del acceso a la jubilación, seguir realizando aportaciones para jubilación hasta el inicio del cobro de la prestación del plan de pensiones.

Cuando se recibe la prestación por causa de invalidez se tributará de igual forma que en el resto de las prestaciones, como rendimiento del trabajo.

Las prestaciones por incapacidad permanente absoluta o gran invalidez no se benefician de la exención prevista en el IRPF para las mismas prestaciones cuando provengan de los sistemas públicos.

Si se perciben varias prestaciones en forma de capital de planes de pensiones diferentes a los  que  resulte  de  aplicación  el  régimen  transitorio,  la  reducción  del  40  por  100  se  refiere  al conjunto de todas ellas y a las cantidades percibidas en un mismo año.

Con independencia de los planes suscritos por un mismo partícipe, la reducción del 40 por 100 solamente puede otorgarse a las cantidades percibidas en un único año.

Si es en forma de renta (temporal o vitalicia) la cantidad total percibida en el año se integra en la base imponible del beneficiario sin reducción alguna.

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