Epicuro Epicuro Revista de los grandes placeres
Experta trabajadora con muchos años de experiencia

¿TIENES 20 AÑOS DE EXPERIENCIA O 1 AÑO REPETIDO 20 VECES? Sin aprendizaje no hay experiencia

¡A veces quizás creas que atesoras años de experiencia, cuando en realidad has repetido año tras año, como si de un cliché se tratase, las mismas rutinas y procesos!

¡El problema surge cuando no aparece la voluntad de aprender y el tiempo pasa!

La pregunta del título de este artículo la escuché en una conferencia y me pareció interesante la dicotomía que plantea.

Es una pregunta que no deja indiferente y seguro te hace reflexionar y pararte a pensar en qué lado estás, independientemente de los años que acumules de actividad laboral o de cualquier otro tipo.

Y es que a veces quizás creas que atesoras años de experiencia, cuando en realidad has repetido año tras año, como si de un cliché se tratase, las mismas rutinas y procesos.

 La característica esencial para incorporar experiencia es el APRENDIZAJE, sin este componente, difícilmente vamos a progresar y mejorar en el trabajo y en la vida.

Conviene distinguir también entre aprendizaje, información y experiencia; todo aquello que estudies, asimiles de manera teórica sin aplicar prácticamente, aunque es una captación de conocimiento previa necesaria para la realización de una actividad o competencia, si no lo aplicas en un cierto espacio de tiempo, se convierte en información, pero no en aprendizaje, el cual está ligado a la puesta en práctica de los conocimientos recibidos que es lo que te da la experiencia.

El aprendizaje depende de la ACTITUD (la voluntad de aprender) para luego transformarse en APTITUD (la experiencia en base a los conocimientos adquiridos).

En el plano profesional, el cual se puede hacer extensivo al personal,  la voluntad de aprender depende de varios factores:

  1. Las posibilidades que ciertas empresas, preocupadas por la motivación y la realización profesional de sus empleados, ofrecen para la mejora de las competencias y desempeño de sus equipos a través de planes de carrera, formación y promoción, claro está, buscando un progreso en la productividad y los rendimientos.

En este caso estaríamos ante una voluntad de aprendizaje inducida; ello enriquecerá tu desarrollo profesional mediante la fijación de metas y objetivos, que suponen retos y oportunidades para crecer.

  1. La voluntad de aprendizaje consciente sería aquella fomentada por ti mismo de manera proactiva a través de una toma de conciencia sobre tu mejora continua y el aprendizaje. En este caso si la empresa no te ofrece los medios para el desarrollo profesional, eres tú el que por iniciativa propia solicita la formación, el cambio de puesto, la promoción, nuevas competencias… Si la empresa no responde, entonces tienes que valorar si tu seguridad en el puesto compensa tu estancamiento, pero seguro que a largo plazo no compensa. Otra cosa es que ni siquiera tengas la oportunidad laboral de poner en práctica tus conocimientos, en este caso debes perseverar, fiel a tu concienciación, en la búsqueda de esa oportunidad.
  2. La voluntad de aprendizaje reactiva o imitada, en este caso tomas como referente a alguien de tu entorno que está obteniendo progresos profesionales y te propones seguir su ejemplo. Tener referentes a los que seguir es vital.
  3. La voluntad de aprendizaje obligada, se produce cuando ante determinadas circunstancias, generalmente adversas, no te queda más remedio que cambiar y aprender para salir adelante, diríamos que esas circunstancias actúan de detonante para tomar conciencia y pasar a la acción.

La característica común de todos los casos anteriores es que por unas u otras razones se produce un proceso de aprendizaje que te saca de la rutina y te permite progresar y mejorar.

El problema surge cuando no aparece esa voluntad de aprendizaje y el tiempo pasa y sigues desarrollando funciones idénticas año tras año acumulando una falsa experiencia solo en términos de tiempo.

En estos casos y con el paso del tiempo es fácil que aparezcan síntomas tales como la falta de ilusión y motivación, jornadas interminables, agotamiento mental, aburrimiento… y todo ello te pasará factura afectando a tu nivel de realización profesional, tu estado de ánimo, a tu relación con los demás… tanto dentro como fuera del trabajo.

Pero es que a veces la posada de la autocomplacencia en la que nos instalamos nos hace sentirnos cómodos y creemos  que por ese confortable alojamiento estamos pagando un bajo precio ya que aplicar una actitud inercial día a día  y conectar el piloto automático va a hacer que nuestro consumo de energía sea mínimo, generando con ello una sensación tan placentera, que, cual canto de sirena, te va  a cautivar, convirtiéndose al final en tu peor enemigo y pagando un alto precio por ello.

Tampoco debemos someternos a la tiranía del dinero, que sin perderlo de vista porque es necesario, no debe convertirse en la coartada perfecta de nuestros argumentos a la hora de permanecer  largos periodos con escaso aprendizaje porque quizás la factura que tengas que pagar después sea de un valor superior a todo el dinero ganado.

 Aprender es incómodo al principio porque entras en una zona que no dominas, en la que vas a necesitar dosis extra de energía, vas a asumir riesgos y tendrás que gestionar incertidumbre, pero a cambio vas a obtener después importantes resultados que compensan con creces.

Es un proceso que no te queda más remedio que afrontar  si no quieres convertir tu vida en una rutina resignándote a tu destino.

Me gustaría precisar que rutinas y hábitos son necesarios para el desarrollo de nuestros aspectos y funciones trascendentales, digamos que son un medio más al servicio de esos fines mayores, el problema es cuando esos fines vitales se contagian y se convierten en rutinas, es decir que los medios se transforman en fines, entonces la disfunción está asegurada.

En el plano personal si quieres progresar y crecer, y no hacerlo no es una opción, tienes que estar abierto al aprendizaje y poner el foco en ello siempre con una actitud humilde, escuchando activamente, desarrollando nuevas actividades, asistiendo a eventos, leyendo, relacionándote sin complejos, estando abierto a las ideas y opiniones de los demás, y creando en ti la necesidad de la mejora continua como un hábito, buscando siempre tu mejor versión , tu máxima contribución hacia ti mismo y hacia los  demás, sea a la edad que sea, creyendo en ti, apoyándote en otros sin titubeo, preguntando si no entiendes algo, marcándote objetivos. Y como siempre digo, y si crees que por ti mismo no eres capaz de pasar a la acción, por favor pide ayuda pero no te resignes nunca.

Solo de esta manera  podrás sobreponerte al paso del tiempo y de verdad decir:

                    

  ¡¡Tengo 20 años de experiencia!!