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La columna izquierda, una clave del liderazgo

El líder autoritario, prepotente, se va a perder la verdad sobre él, sobre sus decisiones y sobre la empresa.

Los empleados, en muchos casos, eluden el conflicto con su jefe por miedo a represalias, enfrentamientos o perder su puesto de trabajo.

Lo primero es definir  en qué consiste la Columna Izquierda.

La columna izquierda es tu conversación interior, aquello que piensas cuando estás en diálogo ante otras personas pero que no dices quizás para evitar el conflicto, por miedo al error, inseguridad, por no herir….

Podríamos decir también que es un filtro protector, ya que no podemos decir todo lo que pensamos pues podríamos hacer sufrir a otras personas; sería cometer lo que se conoce como un sincericidio.

Pero existen líneas rojas, porque si el tamaño de lo que nos callamos, es mayor que aquello que pensamos y decimos, en este caso la columna izquierda se convertirá en algo tóxico que nos creará frustraciones y malestar con nosotros mismos y con los demás.

En realidad tenemos muchas columnas izquierdas, tantas como interlocutores, me explico.

¿De quién depende el tamaño de lo que nos callamos, de nuestra columna izquierda, en cada conversación?

Por una parte depende de nosotros mismos, de nuestra actitud ante la vida, de nuestro carácter y forma de ser y entender las relaciones, de nuestra empatía y asertividad,  pero también depende de la persona que tenemos enfrente, de su actitud, carácter y forma de ser y estar. Por lo tanto, no nos sintamos totalmente culpables cuando callamos algo. Quizás la otra persona tenga su parte de responsabilidad, y es aquí donde quiero poner el foco del análisis.

Si vas por la vida de prepotente, de querer tener siempre razón, teniendo poca empatía y escucha y escasa humildad para aprender de los demás, vas a conseguir que la gente que se relacione contigo practique frecuentemente la columna izquierda. Que no te diga todo lo que piensa en una conversación contigo, bien sobre el tema objeto de conversación o sobre ti, para evitar conflictos, malestar, desacuerdos… Y lo que te vas a encontrar en cada situación es con una verdad a medias, una verdad adulterada y ello no te va a permitir aprender y progresar de la misma manera que si te muestras abierto y flexible en tus conversaciones, aceptando feedback y críticas constructivas, siendo empático, comprendiendo las circunstancias de los demás y sus puntos de vista, aunque no los compartas.

Una actitud comprensiva y empática va a permitir a tus interlocutores abrirse contigo, a mostrarte su opinión más sincera (nunca sincericidio),  a que su columna izquierda sea lo más reducida posible contigo y eso va a ser una información super valiosa para que aprendas y desarrolles ideas y proyectos y te conozcas mejor.

¿Y qué pasa en la empresa? Pues más de lo mismo.

El líder autoritario, prepotente que pretende tener siempre razón, que escucha poco, se va a perder la verdad sobre él, sus decisiones y sobre la empresa.

Sus subordinados no le van a decir todo lo que opinan y la columna izquierda va a ser más y más grande proporcionalmente al grado de autoridad y egocentrismo que transmita y esto es bastante peligroso porque va a afectar a la toma de decisiones y puede resultar crítico para la organización.

Los empleados, en muchos casos, eluden el conflicto con su jefe  por miedo a represalias, enfrentamientos, a perder su puesto de trabajo, una promoción o una subida de sueldo, pero es que a veces el jefe no se lo pone fácil.

La falsa calificación de colaboradores negativos por disentir, la pública represalia por manifestar una disconformidad  argumentada ante una toma de decisión del líder, hará  en muchos casos, que, a partir de ese momento, se transformen en colaboradores aduladores, expresando sólo lo que el líder quiere oír, perdiéndose así éste la valiosa información de esos argumentos discrepantes.

Esto no quiere decir que no existan realmente empleados pesimistas, negativos, tóxicos, pero en este caso, si se ha comunicado adecuadamente la estrategia y la cultura corporativa y se lidera de manera coherente y alineada, sus argumentos son fácilmente rebatibles.

Ante este escenario, los líderes más abiertos y empáticos, y al mismo tiempo exigentes, van a conseguir que la profundidad y tamaño de la columna izquierda de los miembros de su equipo sea más reducida, consiguiendo un dialogo participativo y abierto que va a aportar una  información muy valiosa para que la toma de decisiones se realice  de manera oportuna y certera, acorde con la realidad de la empresa, con la verdad y al mismo tiempo les ayudará a crecer profesional y personalmente.

En cambio los autoritarios y poco flexibles van a escuchar lo que quieren oír, se van a sentir adulados y eso les reconforta, falsamente admirados, van a recibir la información tuneada, serán lentos en la toma de decisiones porque actuarán cuando los hechos evidencian la necesidad, se aislarán más y más llegando a perder el foco, afectándoles también en el plano personal.

Existen herramientas en la vida y en la empresa que ayudan a corregir actitudes poco integradoras como son: la evaluación 360º, análisis DAFO, ventana de YOHARI, MBTI, mirarse al espejo (autocrítica sincera) …

Si hay voluntad de crecer, aprender y mejorar, todo se puede corregir.