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EL HUMOR EN TIEMPOS DEL CÓLERA Risoterapia contra la crisis

En épocas de crisis surge indiscriminadamente lo cómico.

Aparece el humor con la necesidad de mantener un estado de ánimo positivo, lo cual es muy importante para poder soportar las dificultades.

Sin embargo, la risa no es exclusiva de los seres humanos, también en otros animales como los perros, los gatos, los gorilas, o las ratas, emiten expresiones emocionales de alegría bajo determinadas circunstancias. Así, la risa parece estar controlada por sistemas primitivos de nuestro cerebro. La risoterapia, técnica terapéutica que utiliza la risa como principio activo, tiene precedentes muy antiguos. En el imperio chino, hace más de 4000 años, ya existían lugares donde las personas se reunían para reír y, así, equilibrar su salud. La filosofía china del Tao revela que la risa nutre el cuerpo. Aunque, la institucionalización de la risoterapia en los servicios de atención sanitaria no llegaría hasta años más tarde. Pach Adams, médico estadounidense, que es reconocido como el padre de este tipo de intervenciones. Pero, más allá de la risa como necesidad fisiológica que nos induce salud, el humor tiene también una gran importancia en el orden social. Desde el humor podemos decir cosas, que de otro modo serían muy difíciles de comunicar, o demasiado políticamente incorrectas. El humor supera la censura de la moral.

Freud en su libro, El chiste y su relación con lo inconsciente, realiza un análisis exhaustivo de su técnica, mecanismos y motivos. El chiste, reflexiona este autor, tiene una naturaleza social y es de las manifestaciones psíquicas más contagiosas. Nadie puede resistirse a contar un chiste gracioso que recuerda. Además, en el acto de contarlo a otros, puede recrearse y volver a sentir de nuevo la sensación lúdica que sintió la primera vez que lo escuchó. Si nos contamos a nosotros mismos una y otra vez un chiste no tiene el mismo efecto, necesitamos de otro que escucha para reírnos. Quien ríe último, ríe mejor, porque lo hace acompañado y acompañando. La novedad y la sorpresa son ingredientes imprescindibles para una buena carcajada. El encuentro entre los opuestos, la condensación de ideas contrarías, explotan con la risotada. Existe una especie de sentimiento contradictorio cuando nos reímos en situaciones trágicas, pero el miedo y la frustración nos empuja, muchas veces, a la necesidad de la descarga emocional. Es como un salvoconducto para situaciones de crisis. Nos produce un placer, aunque sea momentáneo, debido al ahorro psíquico que conlleva. No necesitaríamos la risa si no existiera el sufrimiento.

La risa espontánea, nos retrotrae a nuestra infancia, cuando reímos por puro placer. En la niñez jugamos con el lenguaje y sus sonidos, nos equivocamos al usar las palabras porque no conocemos bien las reglas gramaticales. Fabricamos así, sin quererlo, nuevas expresiones que sin duda pueden divertir a los adultos, que se ríen porque creen conocer la realidad y sus normas.

Freud, en el libro citado anteriormente, aunque señala que no existen pruebas suficientes para una afirmación rotunda, establece una conexión entre los sujetos predispuestos a las enfermedades nerviosas y las personas consideradas chistosas. Quizás, estuviera en lo cierto ya que, en situaciones estresantes, es cuando lo cómico surge con más fuerza.