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¿QUÉ HACE UN/A PSICÓLOGO/A? La importancia de la salud mental

Mientras no hagas consciente tu inconsciente lo llamarás destino. - Jung.

No dejo de encontrarme gente con un rechazo incomprensible hacia la figura del psicólogo/a.

Cuando les pregunto el porqué de su actitud sus respuestas suelen variar entre:

  • Yo no me fío de contarle a nadie mis problemas.
  • Eso no es nada científico.
  • Yo estoy muy bien, no necesito ir a un psicólogo,
  • Eso es para gente loca.

Estas son algunas de las respuestas y razones diferentes que se repiten y que me hacen intuir que, la mayoría de la gente, no conoce en realidad el trabajo que hacemos. La ignorancia es una mala consejera, ya que genera una actitud de rechazo y desconfianza. Así, en muchas ocasiones, personas que se podrían beneficiar de estos servicios, no lo consideran una opción y terminan no haciendo nada, o volcando sus problemas en un consultorio médico, para salir de allí con unas cuantas pastillas que prometen hacerles sentir mejor. 

Lo primero que me gustaría señalar sobre el trabajo de psicología en España es que un psicólogo/a no receta pastillas, esa labor es del psiquiatra. Si bien en algunas ocasiones estás dos profesiones, la psicología y psiquiatría, pueden trabajar unidas de cara a dar un servicio global a pacientes con trastornos más graves, en la mayoría de las ocasiones el trabajo del psicólogo se realiza de manera independiente. Incluso desde algunas corrientes psicológicas se plantea un debate alrededor de como denominar a las personas que acuden a terapia, ya que no se les puede considerar pacientes porque no son personas con ninguna patología mental, y optan por nombrarlos clientes, en alusión a la relación comercial que se estable.

La psicología no solo se ocupa de trastornos mentales (aquí se abriría otro debate sobre si estos existen realmente).  La mayoría de los clientes vienen a consulta porque quieren trabajar sobre algo que les preocupa. Quieren sentirse mejor, necesitan aprender algunas herramientas para desenvolverse adecuadamente en su vida, o simplemente, desean realizar un trabajo de autorrealización personal y en definitiva, vivir de una forma más feliz.

Sin embargo, no todos los psicólogos y psicólogas trabajan de la misma manera, incluso me atrevería a decir que hay tantas formas de hacer terapia, como personas que hacen terapia. No obstante, intentaré mostrar algunos enfoques de diferentes escuelas psicológicas que ayudarán a entender mejor su trabajo. Es importante aclarar que no todos los psicólogos/as sirven para todas las personas. Saber elegir bien quién nos puede ayudar es clave para resolver más eficazmente el problema. En líneas generales algunas de estas escuelas o corrientes psicológicas son:

Terapia cognitivo-conductual: es la corriente principal que se estudia en la universidad. Se basa en dos paradigmas principales, uno cognitivo y otro conductual.  Desde el trabajo con lo cognitivo entiende a las personas como procesadores de información y desde lo conductual como máquinas-animales. La terapia bajo esta corriente busca enseñar herramientas y mostrar métodos correctos de comportamiento y pensamiento.

Terapia sistémica: se utiliza sobre todo en el trabajo con familias. Desde esta corriente se entiende a las personas como pertenecientes a un sistema. Cada una de sus partes es interdependiente, por lo que no se pueden separar y un problema en una de sus partes afectará a la totalidad. Suelen trabajar con la familia al completo y busca reestablecer el equilibrio del sistema familiar.

Psicodrama: esta corriente es heredera del psicoanálisis. Utiliza herramientas del teatro para ayudar a las personas. Puede trabajarse en grupos o de manera individual. Busca el reconocimiento por parte del cliente de sus patrones de comportamiento, para poder así modificarlos o simplemente reconocerlos.  

Arte-terapia: esta es una corriente relativamente nueva y bastante desconocida en España. Su figura no está reconocida aun profesionalmente en nuestro país. Trabajan en ella personas con formación en bellas artes, educación, pedagogía o psicología, entre otros. Utiliza herramientas como la creación artística y la creatividad como medio de autoconocimiento y realización personal.

Psicoanálisis: es una corriente que está gravemente desvalorizada en la sociedad debido al desconocimiento del trabajo que realizan sus profesionales. Desde esta perspectiva terapéutica se considera que lo más característico de las personas es su capacidad para hablar. Así, el tipo de herramienta que se utiliza es la palabra, sin embargo, esta no vendrá del terapeuta. El cliente será el poseedor de la palabra y con ella deberá llegar a sus propias conclusiones. Al terapeuta, bajo esta corriente de pensamiento, no se le considera poseedor de un saber especial por encima del cliente, solo es un catalizador que ayuda a la persona a conocerse mejor.

Estas son algunas de las corrientes que, en mi corta trayectoria como psicóloga, he podido conocer. Esto no significa que terminen aquí todas las posibilidades. Además, un mismo terapeuta puede tener formación en diferentes corrientes. La salud mental debe ser considerada una parte esencial de nuestra vida, y no se debe dejar en manos de cualquiera.