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LOS ARCHIVOS SECRETOS DE SHERLOCK HOLMES Se publican los episodios anónimos de principios del XX

Funambulista lleva a cabo la primera recopilación de la serie “El detective Sherlock Holmes y sus más famosas aventuras”.

Doscientas treinta episodios, ilustrados por Alfred Roloff, publicados anónimamente en Alemania y por entregas, entre enero de 1907 y junio de 1911.

Al igual que hicieron después Billy Wilder y Guy Ritchie, los coautores de esta continuación “apócrifa” prolongaron a lo largo de cuatro años las aventuras del célebre detective, aprovechando su tirón popular y en vida de Arthur Conan Doyle.

 

El primer volumen sale ahora a la luz con cuatro aventuras, “La hija del usurero”, “La Kodak traidora”, “El enigma de la casa de juegos” y “El vestido de la reina”. Desde la publicación el 17 de enero de 1907 de “El secreto de la joven viuda” y sus clásicas traducciones de las editoriales barcelonesas Atlante y Povi, los Archivos secretos de Sherlock Holmes no habían vuelto a ver la luz.

Esta edición, que parte de la serie anónima de “El detective Sherlock Holmes y sus más famosas aventuras”, incluye las ilustraciones originales de Alfred Roloff. Por sus páginas desfilan prostitutas de Whitechapel; el nuevo ayudante de Holmes, Harry Taxon; damas envueltas en misterio y peligrosos viajes a París; condes extravagantes, panteones escalofriantes, voces del otro mundo y ataúdes sospechosos.

Hay un fuerte entronque de estos relatos con las variaciones cinematográficas del mítico personaje en películas como Estudio de terror (1965) de James Hill, La vida privada de Sherlock Holmes (1970) de Billy Wilder, Asesinato por decreto (1979) de Bob Clark o las dos entregas dirigidas por Guy Ritchie.

Sabemos que la Editorial Lutz, que en Alemania era la propietaria por aquel entonces de los derechos de las ediciones del Sherlock Holmes original, reclamó por vía legal, y obligó a partir de la undécima entrega a los anónimos continuadores a cambiarle el nombre a su serie apócrifa por “De los archivos secretos del mundialmente famoso detective”, hasta llegar en junio de 1911 con “Un secreto peligroso”, la última entrega, a los doscientos treinta relatos. Después de un parón de catorce años, la saga continuó en 1925, esta vez con el nombre de su ayudante, Harry Taxon, en el título de la nueva serie, y en 1929, rebautizado ya el detective como Harry Dickson.

Como señala David Felipe Arranz en la introducción, se trata de una aportación de gran interés que complementa la colección ortodoxa escrita y supervisada por Arthur Conan Doyle para The Strand Magazine, de la misma forma que ocurre con El Quijote apócrifo de Avellaneda con respecto al original de Cervantes. “Se trata de literatura de gran calidad, enmarcada en los cánones de la novela popular detectivesca de poco antes del inicio de la I Guerra Mundial, coescrita por dos autores verdaderamente fascinantes, cuyo rastro se pierde en las circunstancias”.

David Felipe Arranz propone una coautoría de los textos: la del polaco Kurt Matull y el alemán Matthias Blank, cuyas prolíficas existencias literarias y cinematográficas aún se ven envuelta en las brumas de un misterio digno de Conan Doyle.

Matull fue libretista de teatro y guionista cinematográfico, y de él ni siquiera sabemos su fecha de defunción. Nacido en 1872 en Pomerania (Polonia), tras escribir su primera obra de teatro, Mujeres de hoy, emigró a los Estados Unidos, donde trabajó como editor de política en el Evening Post de Nueva York. Matull recogió a posteriori sus recuerdos de Norteamérica en A todo vapor: la historia de un niño en Estados Unidos. En 1906 regresó a Alemania y fue contratado por el Teatro de Berlín, a la vez que comenzó a escribir novelitas de quiosco protagonizadas por Nick Carter y Lord Lister. Entre sus dramas destacan El pastor rojo, Annemarie, El gran desconocido, El pobre gatito y La boda falsa. Fue libretista de opereta para Giuseppe Becce. En la última etapa de su vida se dedicó por entero a la escritura de guiones del cine alemán de carácter exótico, sensacionalista, detectivesco y patriótico, en concreto para las películas del cineasta judío Siegfrid Dessauer y la productora Imperator-Film, protagonizadas por Pola Negri y Fern Andra. Cuando el corazón resplandece de odio (1918), Trabajo (1919), Los siervos (1919) y Tormentas de otoño (1919), son los últimos largometrajes que dirigió. Dessauer fue considerado “no ario” en 1938, expulsado de la Cámara de Cine del Reich y, tras siete años oculto por un matrimonio alemán, fue deportado en Berlín en 1945, sin que se sepa en qué campo de concentración terminó sus días. Y, a día de hoy seguimos sin conocer la fecha ni las circunstancias de la muerte de Matull.

 

Por su parte, Matthias Blank, que utilizó el seudónimo de Theo von Blankensee para firmar sus trabajos, nació en Múnich en 1881 y falleció en Meissen en 1928. Creó al detective Luther Frank, del departamento de policía de Nueva York y héroe de Asesinato en el Northern Express, novelita que apareció por primera vez traducida al ruso en 1908 y de la que se imprimieron diez mil copias. En el mencionado expreso, que atravesaba varias ciudades canadienses, aparece el cadáver de una hermosa y joven mujer envuelto en una alfombra y con el cuello acuchillado. Frank, un sabueso cuya amplia experiencia es capaz de hacerle distinguir lo verdadero de lo falso, concluye con éxito un duelo detectivesco con el inspector de policía de Montreal al destapar un caso de infidelidad extraconyugal: la víctima mantenía un romance pasional con un hombre casado y la esposa ultrajada perpetró el asesinato. En otra de sus peripecias, publicada por Blank en 1909 y que contó con una tirada de trescientas copias, Frank se enfrenta a dos peligrosos ladrones en El asalto al banco de Mónaco.

Estas y otras traducciones formaban parte de la colección “Dramas de la vida”, editada por I. D. Sytin, que incluía a autores populares rusos –muy dados también a tomarse libertades con los personajes de los demás– y que incluso llegó a crear la serie de “La mujer detective”, protagonizada por la investigadora estadounidense Harriet Bolton-Reid, experta en disfrazarse y pasar desapercibida. Otro escritor, O.E. Ehrenfreund, continuó con las investigaciones del personaje creado por Blank entre 1916 y 1918. De él se conservan unas Cartas autobiográficas a Franz Brümmer (1921), dirigidas al lexicógrafo alemán.