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El pequeño continente: DE LA ESPAÑA VACIADA

Desde hace algún tiempo, las noticias y las estadísticas van anunciando y señalando en ciertas zonas de nuestro país una pavorosa despoblación.

¿España vaciada? Y, cómo no, si existen políticos de mentalidad egoístamente centralista y despobladora.

Según el informe Stratego Consultora Estratégica de Comunicación, a partir de las cifras oficiales del Instituto  Nacional de Estadística, en lo que fue del año 2000 al 2018,  uno de cada tres municipios españoles ha perdido más del 25% de sus habitantes  y, entre los que se han visto afectados por la pérdida, hay 311 localidades en las que ya no vive nadie menor de 20 años, y 402 donde más de la mitad de los vecinos tiene una edad superior a los 65... Todo esto, a pesar de que, en el tiempo que estamos considerando, España ha aumentado su población total en un 15,37 por ciento... lo que no ha impedido  que el 62,86% de los municipios españoles hayan perdido habitantes.

En comunidades como Asturias, la pérdida de población afecta a casi el 90% de las localidades. También en Castilla y León, donde el 87,19% de sus municipios tiene menos vecinos ahora que en el año 2000, o en Extremadura, donde la despoblación afecta al 84,27% de sus ayuntamientos...

Resulta que, entre los datos curiosos, de esos 402 pueblos donde la población con más de 65 años supera el 50%,  261 se encuentran en la comunidad de Castilla y León, muy por encima de las otras también afectadas: 72 en Castilla-La Mancha, 37 en Aragón, 11 en La Rioja, 10 en Galicia, 5 en Navarra, 4 en Extremadura, 1 en la Comunidad Valenciana y 1 en Cataluña.

Todo esto nos permitiría analizar determinados aspectos del modo cómo ha incidido el sistema autonómico en la vida ordinaria de nuestro país, y especialmente en ciertas comunidades, y preguntarnos de qué manera los responsables de esas  competencias descentralizadas han ido desarrollándolas.

Creo que el ejemplo más notable de las comunidades autónomas castigadas por el abandono de población es Castilla y León: casi el 88% de los municipios de la comunidad tenía en 2018 menos población que la que registraban en el 2000. Y precisamente uno de los especialmente afectados es León –la referencia principal del Viejo Reino-,  porque el 90% de los municipios leoneses se ha quedado con menos población. Entre 2000 y 2018, la provincia de León ha perdido 38.409 habitantes,  115 de los 211 municipios han superado el 25% de pérdida, y cuenta con cuatro municipios con menos de 100 vecinos...

El periódico El Norte de Castilla -24 de junio de 2019-  informó de que “más de un cuarto de la población de la capital leonesa ya supera los 65 años y el porcentaje de los menores de 14 apenas alcanza el 11%”. “La población de León galopa sin freno hacia al envejecimiento” –sigue diciendo el periódico-. “Así, León capital está entre las diez ciudades más envejecidas de España. En 2010,  la media de edad se situaba en los 45,48 años y los mayores de 65 años representaban el 22% de los habitantes de la capital. Hoy, sin embargo, ya representan el 26%.” Más de la cuarta parte...

Pero, para que se vea cómo ha funcionado lo que debería de haber propiciado el natural equilibrio autonómico desde el gobierno de la Comunidad, resulta que ciertos políticos de Valladolid, centro administrativo del conjunto, como su alcalde Óscar Puente, defienden un radical centralismo,  diciendo, por ejemplo, que no cree preferible “que la comunidad muera con la población marchándose a Londres, en lugar de crear un polo fuerte en Valladolid para que la gente que es de León pueda estar a solo 100 kilómetros (sic) de casa. El alcalde ha añadido que El futuro está en las ciudades del tamaño de Valladolid, donde hay buenos hospitales, buenos colegios y buenas alternativas de ocio. Y hasta ha propuesto que sea precisamente Valladolid el centro de comunicaciones de la comunidad...

Pero, señor alcalde, ¿es que en Salamanca no está la más antigua universidad española, fundada precisamente por el rey leonés Alfonso IX en el año 1218, y que ya en el año 1254 fue considerada por el papa Alejandro IV como una de las grandes universidades del momento, junto con las de Oxford, París y Bolonia? ¿Es que en Burgos y en León no hay también universidades? ¿Es que las demás capitales de la comunidad –las citadas, pero también las ilustres Ávila, Palencia Segovia, Soria y Zamora-, no hay  buenos colegios, buenos hospitales, etc...? ¿Tiene  que desaparecer todo eso para que siga engordando Valladolid?

Declaraciones asombrosas por el egoísmo y la insolidaridad radical que demuestran...

¿España vaciada? ¡Y cómo no, si en ella existen políticos con la mentalidad egoístamente centralista y despobladora del alcalde vallisoletano!