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DE MUJER A MUJER El destino íntimo de la lucha

El día 8 de marzo, como cada año desde 1975, se celebra el Día Internacional de la Mujer.

La revista Epicuro se suma al grito de “Soy de la Generación de la Igualdad: Por los Derechos de las Mujeres”.

No pocas han sido a lo largo de los años las causas que han alentado a las mujeres a romper su silencio y rebelarse contra la injusticia que provoca ser mujer en un mundo construido a la medida de los hombres. A veces, incluso, causas compartidas por hombres que abjuraban de una desigualdad atávica que amenazaba con hacerse crónica. Derechos como el voto, el estudio, el trabajo, a quizá algo tan simple como no ser esclavizadas o maltratadas. Hubo épocas de más libertad, algunas sustentadas por movimientos sociales de gran calado y, aun en circunstancias críticas como las guerras, las dictaduras y otros atentados contra la integridad y la dignidad humanas, la sororidad creció, creando un campo de cultivo para forjar una identidad de género; aunque también aumentaron las víctimas de la violencia y la ignominia. La tónica general, en todo caso ha venido siendo –hay muchas pruebas que lo demuestran− que en la balanza de los derechos la mujer siempre ha llevado la peor parte.

El día 8 de marzo de 1975 se hizo la declaración internacional a favor de la mujer y, desde entonces, la reivindicación y la lucha no han cesado, bien representadas por manifestaciones multitudinarias en todo el orbe civilizado. A las puertas de que se cumpla el primer cuarto del siglo XXI los problemas siguen latentes, los obstáculos se renuevan y las trampas cambian de lugar y dirección. Persiste ese presentimiento ancestral que invoca al miedo y a la no aceptación –a veces con medidas drásticas- de que las cosas cambian cada día de una manera inexorable a favor de la igualdad y la libertad de elección de las mujeres. La violencia de género, los asesinatos de mujeres, las violaciones… no ayudan; pero no cabe la menor duda de que hemos evolucionado y de que la interpretación que sucede a los hechos –siempre luctuosos aunque no haya muerte− ha variado sustancialmente.

La mujer ha luchado por decidir su lugar en el mundo, quizá dirimiendo primero cuál es su papel en la sociedad; una cosa lleva a la otra. Largo y duro ha sido el camino –el de la libertad siempre lo es y no llega a todos los lugares, como es bien sabido−, lo sigue siendo, pero merece la pena, pues, en mi opinión, la mujer ya sabe cuál es su lugar en el mundo y que es ella la que tiene que decidir cuál es su papel en la sociedad. Otra cosa es la dificultad y el tiempo que todavía nos quede para conseguirlo del todo.

Sólo desde la igualdad se puede conseguir y llegar al sentido más íntimo de la lucha: la libertad individual e íntima. Una libertad que nadie pueda violar ni estigmatizar; ya no. Ahora la lucha debe ser contra el miedo, y, la reivindicación de una sociedad más justa y ecuánime, un asunto de todos. 2020 ha de ser el año de la consolidación del reto que cada vez compartimos más y con más conciencia de su necesidad; sin olvidarnos de rechazar la violencia en cualquiera de sus manifestaciones.

El día 8 dará otra vez más visibilidad a la mujer, la convertirá en protagonista de la celebración y, en cierto modo, heroína por haber dado un vuelco importante a la historia; aunque las heridas sigan abiertas y, como hemos dicho, los obstáculos aún surjan por doquier.

Y, precisamente, Heroínas es el título facturado por nuestros amigos de Zenda con un puñado de escritores y escritoras, cada uno de los cuales ha escrito un libro dando voz a ese protagonismo de distintas mujeres, enfrentadas a problemas reales, cotidianos o misteriosos, que impregnan el alma de los personajes, tan reales que parecen de ficción, o viceversa. En la edición de Heroínas ha colaborado la empresa Iberdrola.

Juan Gómez Jurado ha sido el coordinador del volumen y los autores participantes: Elia Barceló, Espido Freire, Luz Gabás, Arturo González-Campos, Alaitz Laceaga, Manel Loureiro, Raquel Martos, José María Merino, Bárbara Montes, César Pérez Gellida, Blas Ruiz Grau, Karina Sainz Borgo, Mikel Santiago y Lorenzo Silva.

La literatura siempre ha acompañado, como testigo iluminador de lo que ocurre, a los actos humanos, a las causas que reivindican un mundo más justo y quizá sea ahí donde las mujeres más destacan o son más numerosas, tanto desde el punto de vista argumental como del autoral  –Arturo Pérez Reverte ha declarado que el héroe literario del siglo XXI será la mujer−; pero no hay que olvidar que en otros ámbitos de la cultura, el arte, la ciencia, la innovación, la empresa… también lo hacen.

El día 8 se celebra la lucha por los derechos de la mujer; pero también el sueño de que la desigualdad, la violencia de género, el maltrato, la violación… desaparezcan y que lo que ahora resultan actos heroicos devengan en gestos cotidianos de entendimiento. Habremos ganado todos.