Epicuro Epicuro Revista de los grandes placeres
El pequeño continente de José María Merino: Del festejo español

El pequeño continente de José María Merino: Del festejo español

Aunque los Reyes Magos son también festejados en algún otro país, en ninguna parte se los celebra tanto como en España, donde en todas las ciudades se lleva a cabo su solemne cabalgata conmemorativa.

Después de la Nochevieja y las uvas tradicionales, con ese desfile y la alegría profunda, más que infantil, que suscita, el año se irá cargando de fiestas en todos los lugares. Y es que no hay ningún país del mundo con tantos y tan variados festejos como este.

No voy referirme a las Fallas, o a la peregrinación del Rocío, o a los Moros y Cristianos, o a los Sanfermines, o a las Hogueras de San Juan, que se encienden en toda España y son peculiares en Alicante  –aunque merecería la pena, en este campo del fuego “sanjuanesco”, hablar de esas celebraciones de la fecha que, en el norte de Aragón y Cataluña lleva a mucha gente a subir a los montes para buscar las antorchas que servirán para encender las hogueras, como merecería también la pena recordar ese “paseo del fuego” que, descalzos, hacen esa noche ciertos jóvenes en San Pedro Manrique, en la provincia de Soria...-

Prefiero recordar otras celebraciones menos conocidas. Por ejemplo, la romería en honor a santa Marta que se celebra en San José de Ribarteme, en As Neves, Pontevedra, y en la que se lleva en sorprendente desfile, dentro de sus ataúdes, a los “muertos vivos”, es decir a los que han conseguido sobrevivir a alguna adversidad normalmente mortal... 

Otra celebración que me fascina es la de los enanos de Santa Cruz de La Palma, en las islas Canarias. Cada cinco años –los terminados en 5 y 0- y en una fecha entre junio y agosto, 24 hombres jóvenes aparecen ante el público que los espera, vestidos con una curiosa túnica que no oculta cierta ropa ordinaria, y al ritmo de una danza sencilla, cantan varias veces una canción que empieza diciendo: Somos lo que aparentamos/ pobres de solemnidad/ La miseria que arrastramos/ por donde quiera que vamos/  -hambre, dolor, soledad- /no nos resta dignidad... A continuación, estos veinticuatro personajes entran en el lugar del que salieron, y vuelven a salir por la puerta veinticuatro enanos, vestidos al estilo del siglo XVIII y con enormes cabezas y unos proporcionales bicornios, que danzan alegremente ante el público y que van a ser quienes  adornen  con su baile la bajada de la virgen de las Nieves –qué casualidad-, desde su templo en el monte hasta un lugar en la costa...

Nadie ignora la importancia que entre nosotros tiene la celebración de la Semana Santa. En cierta ocasión, por razones literarias, estuve en Puente Genil y me invitaron a comer en uno de los “Cuarteles” que sirven como referente espacial a las diferentes cofradías que actúan en las procesiones de la Semana Santa  -allí conocida como la Mananta-. Supe que cada cofradía representa alguna de las historias del Viejo Testamento y que los participantes se disfrazan de los personajes protagonistas... Hay una separación estricta entre hombres y mujeres –que no forman parte de las cofradías- y se bebe mucho vino... Quedé tan impresionado con aquella información, que pocos días después, en un viaje a América, se lo conté a mi compañera de viaje, un miembro de la editorial que me llevaba. Me dijo que ella era judía, y que lo que yo le estaba contando era el Purim, aunque no celebrado un día, como se hace entre ellos, sino a lo largo de casi una semana...

Y es que, sin duda, las innumerables y peculiares fiestas españolas tienen lejanas raíces. En León se celebra todavía la liberación del “Tributo de las cien doncellas”  debida a Alfonso II el Casto, rey asturleonés, y por la ciudad desfilan un centenar de muchachitas, las llamadas “cantaderas”,  presididas por la denominada “sotadera” que simboliza a la mora que guardaba a aquellas doncellas... Como también en tierras de León, y cerca precisamente del sagrado monte Teleno, se celebra en octubre la romería de los Remedios, en la que se pueden adquirir las flautas que la tecnología haría antecesoras de la gaita, y que durante mucho tiempo tuvieron un uso sagrado. ¿Es raro que la feria se celebre cerca de los pueblos Lucillo y Luyego, cuya raíz etimológica los enlaza con la diosa Lucina y el dios Lug, desaparecidos con la implantación del cristianismo? De esto se podría hablar más, y enlazarlo con la citada Virgen del Rocío, que seguramente recibía parecida procesión devota con otro nombre hace muchos siglos, pero esto nos llevaría lejos...

Como dije antes, las fiestas españolas son tan diversas como innumerables. Para terminar con algo ruidoso, como corresponde a este tipo de acontecimientos, evocaré la descarga de Cangas del Narcea, durante las llamadas fiestas del Carmen y la Magdalena. El momento culminante de estas fiestas consiste en la despedida de la Virgen del Carmen de La Magdalena, que se ejecuta el 16 de julio a las ocho de la tarde. La Virgen del Carmen, tras la despedida, es llevada en procesión hasta lo alto del Puente Romano, y en ese momento se produce la descarga, es decir el lanzamiento de más de 80.000 –sí, he escrito ochenta mil- cohetes, a los que ellos llaman  voladores, durante un tiempo no superior a los siete minutos. El espectáculo, sonoro –los estallidos- y visual  –los fogonazos-, es sorprendente...

Felices fiestas pues en este año nuevo....