Epicuro Epicuro Revista de los grandes placeres

HOLA, SOY JUDIT Y QUIERO SER ESCRITORA En Navidad todos los caminos llevan a casa.

Hace cinco semanas, que os estoy contando un poquito del proceso que llevo recorrido desde que empecé este proyecto.

Esta semana vamos a hacer un pequeño paréntesis.

Quedan dos días para acabar este año tan atípico. Ayer era marzo y en 48h. vamos a vivir ese momento en el que las uvas nos abren un nuevo inicio. Si tengo que ser sincera, sé que este año va a ser uno de los grandes. No podemos obviar que lo empezamos con mucho aprendizaje a nuestras espaldas, creo que esa es una de las cosas más importantes que nos regala la vida. La vida necesitaba una pequeña pausa, me hubiese gustado que los motivos hubiesen sido otros, pero las cosas vienen como vienen.

Ha sido un año de cambios, de sacrificios y de prohibiciones. Un año en el que no hemos dejado de aprender, día tras día. Hemos tenido muchos momentos malos, pero… ¿Sabéis una cosa? Vamos a quedarnos con los buenos, no tengo dudas de que han existido. Nos han hecho más fuertes, a base de golpes sí, pero ¿y qué? Quedémonos solo con lo que hemos aprendido y no en cómo.

Nos hemos dado cuenta de que lo más importante es todo lo que tenemos cerca, no cuesta nada, pero tiene un valor incalculable. Cuando hablo de aprendizaje no me refiero a los nombres de todos los reyes de la historia y mucho menos de las fechas de coronación, sinceramente mi reina siempre ha sido mi hermana y mi rey, me lo reservo. Lo que yo he aprendido ha sido a dejar de lado a esas personas que te hacen más daño que unos zapatos nuevos en una boda, para poder invertir todo ese tiempo en mí y los míos. Estas navidades hemos tenido mucha ausencia de afecto, personas que no hemos podido ver, pero sí sentir, esas que cuando las veamos les explicaremos con un abrazo cuánto las hemos echado de menos. Demasiadas emociones que nos han devuelto a la infancia, cuando no éramos conscientes de que lo más importante era que todas las sillas estuvieran ocupadas y la familia reunida. Esas cenas y comidas donde los primos pequeños nos enseñan todas las canciones nuevas que han aprendido a tocar con la flauta. Mientras los más mayores presumen de todo lo que han ligado este tiempo atrás. Nuestros padres y tíos son más hermanos que nunca, tienen que apoyarse cuando a los abuelos les da por contar a toda la mesa lo “buenos” que eran con nuestra edad. Y la verdad, que la vida es un poco eso, estar con personas con las que puedes ser tú.

No tengo propósitos para el próximo año, ni siquiera expectativas, me basta con seguir tan bien rodeada y seguir haciendo todo aquello que me apasiona. Seguir disfrutando de todas las noches de luna llena con mi amiga Lydia, parecemos niñas pequeñas la noche de reyes. Este año la ilusión no ha sido estrenar modelito nuevo para salir a desgastar tacones; el protagonismo se lo ha llevado la luna, ella nos ha hecho entender que si las dos podíamos verla es que tampoco estábamos tan lejos. Los cafés de después de trabajar mientras todas nos contamos las ganas que tenemos de coger vacaciones y poder disfrutarnos. Las visitas a mi abuela para escuchar sus consejos y dejar que me mime como solo ella sabe hacerlo, con un buen plato de cocido, del de toda la vida. Las confesiones a mi hermana para que desde la experiencia me ayude a no cagarla tanto. Los atardeceres, en un mirador donde se ve toda Barcelona, en la playa o en el patio de mi casa. Los brindis, con motivos y sin. Un buen libro, unas risas en familia y las fiestas que hace mi perro cada vez que entro en casa. Pero sobre todo voy a seguir escribiendo todo lo que pienso, siento y vivo, voy a seguir compartiéndolo con todos vosotros, porque en este nuevo año mis sueños se van a hacer realidad y de corazón espero que los vuestros también. Las cosas siempre irán según te las tomes. Que nuestra banda sonora siempre sea el sonido que provoca cualquier risa ¡Feliz año Nuevo!