Epicuro Epicuro Revista de los grandes placeres

HOLA, SOY JUDIT Y QUIERO SER ESCRITORA El primer libro. ¡Cómo publicarlo!

No os voy a engañar; no era la primera vez que lo intentaba, pero quizás no estaba preparada para contar a los demás.

Lo más bonito de leer es poder vivir la historia a tu manera, sin que nadie te obligue a tener una sola imagen de lo que ocurre.

Con toda la inocencia de una niña perdida comenzó mi libro; había días que conseguía escribir hasta 50 páginas seguidas y otros que era incapaz de enlazar más de tres palabras, cosas del directo. Ya os he comentado que es mi forma de desahogarme, de sacar esa presión que se nos forma y que cada vez aprieta más. No os voy a engañar; no era la primera vez que lo intentaba. Unos años atrás ya lo había tanteado, pero no fluyó; quizás no era algo de lo que estuviera preparada para hablar y mucho menos para contar a los demás. Cuando menos lo esperas, es el momento perfecto. Y eso me pasó; empecé a vivir cosas tan diferentes a las que estaba acostumbrada que las ganas llegaron solas, sin buscarlas.
Me hacía gracia leer algunos fragmentos a mis amigas. Los justitos y no demasiados, ya que mi principal idea era ir a una copistería, imprimirlo, encuadernarlo y regalárselo a todas ellas por Navidad. Cuando escribo intento jugar un poco con la realidad y la ficción. Una ficción a veces inventada, sin más, porque concuerda y, a veces, una ficción deseada y que ojalá se hiciera realidad. A raíz de ahí, ya cada lector puede pensar lo que quiera. ¿No me digáis que no es lo más bonito que tiene leer? Para mí sí, siempre es poder vivir la historia a mi manera, sin que nadie me obligue a tener una sola imagen de lo que ocurre ¡¡Y qué maravilla!!
La idea de que mi libro llegara a publicarse algún día era algo que no se me hubiese pasado por la cabeza jamás. Aquí se mezcla un poco de vergüenza y egoísmo; quería guardarme todo eso para mí y que esa historia que tanto me costó sacar, aceptar y superar solo pudiera ser yo quien la reviviera. Pero… Como siempre y aquí no iba a ser menos, están los malditos peros que nos hacen cambiar mil veces de opinión en cuestión de segundos. Una buena tarde, con una amiga y unas cuantas cervezas de más, nunca de menos, llegamos a la conclusión de que quizás era una forma muy bonita de poder ayudar inconscientemente a otras personas.

-Seguramente, alguna que otra persona pueda sentirse identificada y eso la anime. También puede ser que llegues a hacer sentir cosas a personas que quizás se sienten vacías por experiencias similares. Si no lo haces por ti, hazlo por ellas. −Cómo me conoce la marrana.

No le hizo falta decirme más; le exigí que pagara la siguiente ronda y me abrazara muy fuerte porque realmente era lo único que necesitaba.

Esa misma tarde empezamos a darle vueltas al asunto, miramos en varios sitios de internet, buscamos mil maneras de publicar un libro y en todas concluíamos lo mismo: necesitas tener suerte o dinero. El dinero ya os adelanto que no y la suerte… Bueno… El día que más suerte he tenido fue cuando la profesora dijo que teníamos que salir todos a la pizarra y, cuando era mi turno, sonó el timbre. No digo nada y lo digo todo.
¡Feliz semana!