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Materia natural

 

Ahora. José Antonio Zambrano. Pre-Textos. Precio: 15 €.
Ahora. José Antonio Zambrano. Pre-Textos. Precio: 15 €.

De acuerdo con Juan Ramón, el lenguaje estético es espacio de revelación, pues nos revela el momento y la forma de expresarlo.

Vivimos rodeados de demasiada incertidumbre, incógnitas y misterio, por lo que es necesario agarrarse a unas cuantas certezas, aciertos y limitaciones.

Una de ellas es que vivimos aquí y ahora. Expresarlo lleva a cabo, naturalmente, una labor de profundizar en el tiempo.

No es fácil celebrar el goce de vivir sin parecer edulcorado, ya que, por un lado, esa celebración habrá de enfrentarse a lo vivido, y, por otro, tendrá que poner especial cuidado al escribir ese sentido pleno de ser y estar en un punto del eje cronológico, como muestra de única certeza. Este es el principal motivo del libro Ahora, de José Antonio Zambrano, que, según su prologuista, el escritor Luciano Feria, después de Apócrifos de marzo o Lo que dejó la lluvia, pertenecientes a una tercera etapa, supone «un auténtico hito en esa escalada poética de fervor hacia la sabiduría». Asistimos a un proceso de celebrar intensamente el presente. Pero, ¿cuándo es el ahora? El ahora sobrepasa las veinticuatro horas, es un símbolo que remite a lo reciente, nos conduce al canto existencial de lo que sorprende y emociona, permaneciendo en la memoria.

Los versos no se anclan a un tiempo mítico, en el que el poeta se entrega al mundo como un milagro cotidiano; antes, le produce desconfianza, como deducimos de la lectura de la estrofa con la que concluye el poema clave del libro, «Siempre es ahora»: «Desconfío / del tiempo por llegar que no habla / me hace volver / a lo que siempre es ahora».

Ahora es un conjunto de poemas agrupados en tres secciones sin titular, introducidas por una cita (Ajmátova, Kierkegaard y Juan Ramón), que nos pone tras la pista de un discurso poético reflexivo, existencial y preciso, además de sus preferencias lectoras. Las dos primeras secciones parecen equilibradas en la igualdad del número de poemas, sin embargo, en la primera concede una mayor importancia a reflexionar sobre la escritura (metapoética), y en la segunda, el poeta fontanés celebra el hallazgo poético; en la tercera, estilísticamente distinta a las anteriores, se hace un recuento de lo que habrá de volver en el futuro.

El entendimiento de Zambrano por una poesía que contenga lo mínimo se expresa ya en el primer poema: «miro, busco y advierto / que este país de asombros / es una vasta selva, / donde cualquier lugar / está en los labios / y no besar es confundir su historia». A éste le siguen poemas introspectivos («El peso del poema», «Lujuria», «Poema de las deudas» o «Distancia») sobre el hallazgo poético y su singular forma de concebir el poema. El lector podrá asimilar dos de los principios de Zambrano, el abrazo a la serenidad amando la vida y el distanciamiento de lo subjetivo mediante la memoria, en el poema «Hablo desde mis ojos»: «Hoy no busco esa complejidad. / Sólo quiero abrirme a las palabras / que van de un lado a otro». En este rango metapoético, sobresale el poema «Algo particular», por las claves que nos ofrece. Valga la primera estrofa como muestra: «No pido crédito para lo escrito. / Lo hice por saber algo de mí / y tener la certeza de que el otoño / es la estación que antecede al invierno». La poesía le sirve a Zambrano como fuente de autoconocimiento.

En la segunda sección los poemas metapoéticos («Una verdad», «Historia») dan la mano a los poemas que describen la tensión temporal («Tardes de abril», «Otros tiempos»), entre ambas orillas el lector hallará algunos poemas intimistas, que rotan entre una y otra, como «Dos lados» o «Carta de amor», que nos reconcilian con la poesía celebratoria más humilde, con un tono melancólico: «Nadie debe saber / que todo lo que escribo / es por amor».

Constituye la tercera sección un poema distinto al resto, tanto en el motivo como en la forma. Un poema discursivo que mantiene la tensión lírica a lo largo de más de cien versos. Planteado como un monólogo interior, repasa el presente, en tercera persona, aunque no deja vencido el pasado sino que será enarbolado en el futuro: «Ahora vuelve / para hablar de esas sombras raídas / que no quiso olvidar, / y que dejan las huellas / que desnudan los años».                                                                                                                                                                                    

El estilo del poeta extremeño se basa en la concisión de un lenguaje depurado, en el que conviven imágenes envueltas por sinestesias y oxímoros. A ojos del lector, la expresión se muestra adelgazada, en pocas palabras se produce la máxima expresividad, fruto de un proceso de búsqueda y decantación por la palabra exacta, que eleva el lenguaje a la máxima categoría de pureza y esencialidad, tal y como lo hicieron algunos de sus maestros, Yeats o Juan Ramón, entre otros.

Tras varios libros de poesía, José Antonio Zambrano nos impresiona con un canto que revela el goce desde lo más profundo del ser con una palabra vigorosa. En Ahora el lector podrá encontrar poemas intensos, repletos de poesía, versos de extrema belleza, de esos que te atrapan desde la primera lectura, porque es materia natural.

 

 

 

HABLO DESDE MIS OJOS

Hablo desde mis ojos
aunque alguna vez pierdan su sitio
rendidos a la condición de un verso. 

Frente a lo que miro
está mi voz
que sabe cuándo debe dejarme solo. 

Nunca supe decir
que existe una desolación sin nombre,
esa vasta certidumbre
que llena de asombros lo que tienes:
la prudencia de un grito
hirviendo en la avidez de los oídos. 

Pero creo
que aún cabe buscar más,
que lo loable de los muertos
es que quieran seguir vivos
sin estimar ningún advertimiento. 

Hoy no busco esa complejidad.
Sólo quiero abrirme a las palabras
que van de un lado a otro
como una frontera por mis labios.

 

DOS LADOS

Dos lados: el tuyo y el mío. 

Dos voces encontradas
en lo que piden los labios sin hablar. 

Dos nombres para la obscenidad
de las manos. 

Dos confluencias posibles
abiertas a lo que desnudan. 

Tu vuelo y mi silencio,
dos lados que persiguen
su amplitud necesaria.

José Antonio Zambrano