Epicuro Epicuro Revista de los grandes placeres

Un James ilustrado

Otra vuelta de tuerca Henry James.
Ilustrado por Ana de Juan.
Editorial Lunwerg. Precio: 24 €

Siempre es un buen momento para volver a Henry James.

Otra vuelta de tuerca es una novela por la que no pasa el tiempo; cada lectura ofrece nuevas significaciones.

Hay que saludar a la bella edición de Otra vuelta de tuerca y felicitar a la editorial Lunwerg por haber dado con la tecla de las imágenes. Las ilustraciones de Ana de Juan, incluso los bocetos a lápiz que incluye en las últimas páginas, proporcionan una nueva interpretación de esta novela fundamental en la literatura de finales del siglo XIX; data de 1898, año también esencial en la historia y la literatura españolas.

Los que van a leerla por primera vez tienen suerte y, si es la primera vez que se acercan a Henry James, seguro que querrán indagar más en su obra y querrán volver a leerla.

Los que ya la hemos leído, incluso más de una vez, tendremos la oportunidad de repasar sus aristas y encontrar pasadizos desapercibidos hasta el momento para llegar a la luz de una historia que no termina en la novela.

Henry James ha tenido siempre fama de escritor complejo, barroco, inextricable a veces. El mismo se esforzó en tamizar esa impresión. En los Prefacios a la edición de Nueva York (que aquí aparece como Prefacio: extracto del libro XII) se desnuda para hacer entender que en todo momento ha buscado la claridad y, sobre todo, el no engaño en sus presupuestos literarios. A veces es la propia complejidad de James la que ha hecho de él un referente indispensable de la literatura. Otras, como el caso de Otra vuelta de tuerca, la  sensación es la contraria, pues la claridad expositiva de ésta es considerable.

James no engaña. Afirma que es una historia de fantasmas y deja la duda de si es una novela escrita con el objetivo de responder a las anteriores historias de aparecidos (tan usuales en la literatura gótica) o el intento de darle una vuelta de tuerca más al género creando una obra imperecedera.

En el punto de los fantasmas no tengo más remedio, a riesgo de equivocarme, que mencionar la película Los otros, de Alejandro Amenábar, ganadora de 8 Óscar. Después de su estreno, se corrió el rumor de que el germen de una película tan premiada y reconocida estaba en la novela de James. Hay muchos rasgos que coinciden en una y otra; también diferencias, muchas, sobre todo en sus respectivas resoluciones. No obstante la duda, hasta cierto punto me gustaría que eso fuera cierto, pues le daría un plus al reto de Amenábar. Dar una vuelta de tuerca más a la vuelta de tuerca del escritor norteamericano (nacionalizado inglés  en 1914, pocos años antes de morir) no está al alcance de muchos.

En cualquier caso, estamos ante la oportunidad de disfrutar de una lectura que, sin llegar a ser tenebrosa, pone los pelos de punta y bastante desasosiego. Se trata de una historia de fantasmas donde las presuntas víctimas son dos hermanos huérfanos, perseguidos por un hombre y una mujer, muertos un año atrás. Son dos críos muy peculiares los presuntos acosados, pero, en ningún momento, demuestran que las visiones que tiene su nueva institutriz las tienen ellos también.

Subyace el relato de una obsesión: la necesidad de la joven institutriz de salvar a los niños de los fantasmas; lo que la lleva a una especie de locura, que recuerda a la que tuvo el ingenioso hidalgo en lo que constituyó otra vuelta de tuerca a las novelas de caballería. La locura es lo que más cerca está de la ficción.

Merece la pena leerla o releerla y, si nos queda alguna duda, leed también el prefacio (colocado al final), donde James demuestra que también era un buen crítico que, además, escribía bien.