El Museo de la Siderurgia y la Minería cumple 10 años. Un maravilloso compendio de arquitectura, exposiciones y cultura que acapara la atención de miles de visitantes todos los años. Hablamos con Roberto, así, a secas, que es como se le conoce y como le conozco, para conocer los entresijos de un éxito que mira hacia el pasado y, sobre todo, al futuro.

 Impresiona la arquitectura del Museo de la Siderurgia y la Minería. ¿Qué hay detrás y dentro de ella?

Detrás hay una historia apasionante, la de unos visionarios que creyeron que era posible traer la industria y el avance a un lugar tan alejado de todo, una industria siderúrgica, la Ferrería de San Blas,  tan moderna como las que había en los países europeos más avanzados de mediados del siglo XIX. Dentro hay un museo que mira con respeto al edificio que lo contiene y trata de contar la aventura de aquellos hombres que hicieron posible ese sueño y la de los que luego continuaron la historia de la minería en nuestra comunidad.

¿Se trata de un homenaje a la memoria o una llamada al futuro?

Ambas cosas. Sin memoria es muy difícil forjar un futuro consistente. El museo quiere ser la memoria de una actividad que hoy pasa por sus peores momentos pero que durante décadas contribuyó al bienestar y el progreso de buena parte del país. No es justo que el esfuerzo y el sacrificio de tantos miles de hombres y mujeres se olviden sin más y el museo intenta que no sea así.

Contamos lo que hubo alejados de la nostalgia y el derrotismo y creo que eso ayuda a poner las bases para un futuro distinto en las cuencas mineras.

La reconstrucción de las máquinas y el proceso de trabajo son magníficos, hasta el punto de que las maquetas parecen reales. Pero ¿qué hay de las máquinas originales? ¿Existen? ¿Se conservan en algún sitio?

Lamentablemente varios factores – las difíciles vías de comunicación y los aranceles especialmente – precipitaron el fin anticipado de la Ferrería de San Blas a los pocos años de su puesta en marcha, con un largo proceso de embargos y abandono que supuso la pérdida de buena parte de su maquinaria.

Gracias a estudios de investigación puestos en marcha desde el museo y a la colaboración del Ayuntamiento de Sabero se ha podido recuperar alguna de aquellas magnificas maquinas, pero otras tal vez ya no existan.

La explotación minera y la siderurgia siempre fueron de la mano. De momento, parece que es ésta última la que predomina en el museo, quizá porque sea menos conocida. ¿Qué proyectos hay para que éstas se equiparen?

En la exposicion permanente predomina el aspecto siderúrgico porque lo que aquí sucedió fue algo pionero en nuestro país y no existen en toda Europa unas instalaciones de este tipo tan bien conservadas. Es necesario ponerlo en valor.

Las exposiciones temporales se centran en la mineria, a la espera de que se retome la ampliación del centro, parada en su día por motivos económicos y dedicada íntegramente al sector minero del carbón.

El museo es un lugar de visita y de reunión; pero también contexto de actividades culturales que, quizá, sobrepasen la idea original. Háblame de estas actividades. ¿Cuáles sobresalen?

El museo se configura como un gran centro cultural, rompiendo los clichés clásicos de los museos.

Nuestra función es dar a conocer el trabajo y la cultura minera y para ello complementamos nuestra exposicion permanente con varias exposiciones temporales al año y con una programación cultural intensa. Conferencias, ciclos de cine, cursos y seminarios, presentaciones de libros, actividades para niños, programas familiares, etc. llenan el centro de actividad todos los meses. Todas dirigidas a un público muy variado al que aportan conocimiento. Tal vez las más “llamativas” son las especiales, como los conciertos que organizamos en verano con artistas de reconocido prestigio o los encuentros con escritores de fama nacional.

También me consta que se llevan a cabo actividades en el exterior, programadas por el museo, que exploran el hermoso paisaje del valle. ¿En qué consisten?

El museo también organiza visitas a lugares de interés patrimonial minero y siderúrgico, tanto en la comarca como fuera de ella. Es muy importante conocer otros lugares que también han destacado en estas actividades.

Y por otro lado el centro quiere dar a conocer y poner en valor el rico patrimonio histórico, industrial, natural, micológico, etc. que lo rodea. Por eso organizamos rutas guiadas por la comarca, para que el potencial visitante sepa que puede completar su visita al museo con otras muchas de interés en el valle.

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