Aurelio Loureiro : Johny, te conozco desde hace más de cuarenta años y nunca has dejado de sorprenderme.

 Disculpa si me sale una entrevista demasiado cercana. Pero debe de ser lo que tiene la amistad. No puedo guardar las distancias.

¿Qué te parece?

Juan Carlos Uriarte: No te preocupes, Aurelio; yo también soy como soy y no encuentro otra manera de charlar contigo que no sea como lo llevamos haciendo desde siempre.

Toro de J.C. Uriarte
Toro de J.C. Uriarte

A: Te conocí en la librería Pisa, rodeado de libros, aquel tiempo fue el de mi verdadera formación, recuerdo que me podía llevar los libros y, después de leerlos, devolvértelos. ¿Qué recuerdos tienes tú de aquello? Seguro que alguna vez pensaste que no te los devolvería.

JC: Aquella época fue muy especial y muy bonita. En la librería había siempre un ambiente muy enriquecedor. Los estudiantes y profesores de veterinaria, la gente del instituto, “intelectualoides” desorientados… Formábamos unas tertulias muy interesantes. Además se podía fumar…

Nunca dudé de que me devolvieras los libros, sabía dónde encontrarte (jajajaja). Luego te fuiste a Madrid y se fueron distanciando las visitas; alguna vez fui yo y estuve en tu casa, pero toda aquella época es vertiginosa y funciona a través de un cristal opaco que lo tiñe todo.

Chapapote de J.C. Uriarte
Chapapote de J.C. Uriarte

A: Libros, música y arte. Tres piezas indispensables de tu vida, que sigues incorporando a tu obra de manera natural. ¿Es más lo que has dicho o lo que te queda por decir al respecto?

JC: Pues no lo sé. Los años pasan. Eso se traduce en que ya llevo mucho dicho, pero también en que la cabeza va empezando a funcionar de una manera distinta, con perspectivas creadas a través de los años, con distintos matices (como los vinos viejos), que hacen que se sigan fraguando en el interior las emociones que luego se plasman en las obras.

Unicornio de J.C. Uriarte
Unicornio de J.C. Uriarte

Disfruto Rajmáninov, Chaikovski y Grieg con un paladar distinto; esto me permite una satisfacción de otro tipo.

Libros, música y arte (plástico, añadiría). Han sido y siguen siendo mis tres estrellas polares, si se me permite errar de esta manera. Y creo que así ha quedado plasmado en mi obra. Y no solo en mi obra; sabes que también en mi vida “extralaboral”, si los artistas tenemos de eso.

A: Recuerdo los primeros cuadros que vi tuyos y el impacto que sentí, desde el principio literatura y arte, fantásticos. Pues bien, para el inicio de Epicuro has hecho un cuadro de aquel estilo. Te lo agradezco. No lo venderé, salvo que me paguen bien.

También has diseñado la grafía del título de la revista. Eso no hay quien lo pague. Te invitaré a un buen prieto picudo.

JC: Yupi.

Uriarte
Juan Carlos Uriarte. Foto: Beatriz Ordoñez  

A: ¿Qué te parece si te digo que siempre me has parecido un personaje renacentista?

JC: Me parece que tienes muy mal ojo. Es broma. Desde luego que para mí la gente del renacimiento es referente. Partiendo de la edad media (muy rica en arquitectura y otros aspectos, pero con unas artes plásticas muy “planas”, por decirlo de alguna manera) de repente nos encontramos con Miguel Ángel, Durero o Da Vinci, que no solo pintaba de puta madre (perdón) sino que inventaba aparatos extraordinarios. En el renacimiento, los artistas no se ponían fronteras. Les interesaba todo. En ese aspecto si puedo humildemente intentar parecerme a ellos.

A:¿Tienes alguna máscara?

JC: Yo no, todo el mundo ve el ogro que hay en mí.

A:¿Te la quitas de vez en cuando?

JC: A veces me pongo una, pero eso no se puede contar…

Gargola de J.C. Uriarte
Gargola de J.C. Uriarte

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