Necesitamos herramientas para poder ver más allá sin necesidad de observar sólo lo tangible.

Quizás no seas capaz de cambiar el mundo, pero sí tu mundo.

Cuando leí por primera vez la frase de Leonardo Da Vinci: ”Hay tres clases de personas: aquellas que ven, aquellas que ven lo que se les muestra y aquellas que no ven”, me anticipé y, casi antes de acabar, pensé: yo estoy en el grupo de los que ven, porque evidentemente veo.

Pero no es tan evidente, no se trata de una visión física, sino una visión sobre aquello que los sentidos no pueden percibir, en cambio sí la mente.

Y entonces dudé sobre el grupo al que pertenecía.

Pongo un ejemplo para comprenderlo mejor:

Durante la Segunda Guerra Mundial, en un intento por reducir el número de aviones derribados por el enemigo, los aliados estudiaron dónde sufrían más daños los aviones que regresaban. De esta forma, podrían reforzar esas partes. La conclusión: reforzar las puntas de las alas, los timones y el centro del avión, que era donde veían más impactos. Pero Abraham Wald, un estadístico que trabajaba para defensa, propuso algo distinto: reforzar la cabina, los motores y la parte trasera del cuerpo. ¿Y por qué reforzar esas áreas donde no había impactos? Lo que no habían considerado es que solo estaban observando los aviones que lograban regresar.

 Wald supuso que la distribución de los impactos sería más o menos homogénea. Veían impactos en las zonas que no eran vitales, porque a pesar de sufrir grandes daños, los aviones conseguían volver a la base. Si un avión recibía grandes daños en cabina, motores y cola, era derribado. Al no poder regresar a base, no eran considerados en el estudio”.

Steve Jobs dijo: Algunas personas ven cosas y se preguntan ¿por qué?, yo sueño con cosas que no existen y me pregunto ¿por qué no?”.

Quizás te preguntes, claro pero es que Steve Jobs y Leonardo Da Vinci, fueron visionarios; personas capaces de anticiparse y cambiar el mundo, y yo estoy a otro nivel.

Precisamente a gente como tú y como yo, de otro nivel, es a quien va dirigido este artículo; quizás no capaces de cambiar el mundo, pero sí de cambiar su propio mundo.

Estas frases y reflexiones de los grandes genios, así como sus logros, son inspiradoras, te ayudan a tomar conciencia de que quizás, como decía Platón, los sentidos nos engañan, vemos efectos cuya causa ya ha sucedido o bien no representan la totalidad de lo que nos transmiten a través de su evidencia y necesitamos herramientas complementarias para poder ver más allá sin necesidad de observar solo lo tangible, lo evidente; gafas nuevas que amplíen nuestro campo de visión para poder leer entre líneas y ver lo complementario de lo que percibimos.

Así por ejemplo:

Cuando alguien habla, a veces lo más importante es lo que calla.

El lenguaje no verbal  transmite en ocasiones más que una verbalización poco sincera.

La falta de información te impide comprender situaciones o hechos.

Aplicar la escalera de inferencias, prejuzgando, hará que te precipites en tus valoraciones sobre personas y situaciones.

La falta de verdades absolutas te permitirá dudar, y dudar es el primer paso del cambio y del aprendizaje.

Comprender el contexto hará que consigas dar sentido a tu texto.

Los silencios también hablan.

Cuando observes el éxito en otros piensa que debajo hay un esfuerzo continuo, no te fijes sólo en lo exterior.

Aplica aquello de que no es oro todo lo que reluce para comprender muchas situaciones.

Captar los mensajes subliminales te hará que tengas más oportunidades.

Comprender lo que hay detrás  de lo que ves, a través de una mirada sistémica, te ayudará a empatizar.

Detecta y huye de los ilusionistas que quieren aprovecharse de la limitación de tus sentidos.

Identifica las flores de plástico, personas que viven solo para la forma, empeñados en ocultar a toda costa sus imperfecciones, distorsionando para ello la realidad si es necesario.

Pero para poder ver el resto del iceberg, para poder comprender las causas que generan los efectos que perciben nuestros sentidos, para ver lo complementario, los ángulos muertos de la vida, necesitamos cambiar nuestro enfoque, empezando por mirarnos a nosotros mismos desde otra perspectiva, escucharnos desde fuera como si de una grabación se tratase y ese nuevo sonido que captamos de nosotros mismos aplicarlo también a lo demás.

Se trata pues de pensar fuera de la caja, de descubrir aprendiendo a mirar con nuevos ojos, los ojos de la mente.

¿Y en la empresa?

Pues, como siempre, algo parecido.

Los líderes que tienen éxito son visionarios, se anticipan, son proactivos y crean sus propias circunstancias sirviendo de inspiración a otros.

Crean necesidades en los clientes, anticipan soluciones, innovan, se apoyan en su intuición, son pioneros y crean tendencias, asumen dosis altas de riesgo y destilan pasión.

Todo ello porque son inconformistas con buena parte de la realidad que perciben y ven más allá.

Son auténticos Thinkers out of the box e irradian a su organización esa manera de ver las cosas, son profetas con riesgo y no historiadores con seguro de error.

En cada puesto de una organización con un líder visionario y una cultura corporativa que lo fomente, se puede desarrollar esta actitud de ver más allá, e incluso es posible que si no has desarrollado primero un cambio visionario en tu vida, este tipo de organizaciones te lo fomente e inspire, consiguiendo con ello, aparte de lo comentado anteriormente a nivel personal, una nueva visión a nivel profesional que te permitirá:

Comprender mejor a tus equipos y compañeros, proponer soluciones en vez de esperar que te las faciliten, innovar, ser proactivo y cuestionarte las evidencias desafiando aquello de “es que siempre se ha hecho así”, liderar más allá de una hoja de cálculo y valorar los intangibles, saber leer entre líneas, planificar y anticiparte, ampliar tu mirada a 360º, promover cambios y mejoras en los procesos, pasar de la colaboración al compromiso, buscar la excelencia.

Si tu empresa no te facilita esta actitud, busca tu destino, pero no renuncies a ver las cosas desde otra perspectiva, recuerda que tú sí puedes cambiar tu mundo.

Si gestionas solo con los sentidos te adaptas al mundo, si incorporas la visión de la mente, puedes cambiarlo.

Y tú… ¿ves o solo ves cuando se te muestra algo?

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