No existe un trabajo, en este mundo, que no beneficie a los demás.

Por simple que pueda parecer, cualquier actividad laboral aporta beneficios a la comunidad en la que convivimos.

Tenemos muy claro que hay trabajos de servicio como: cuerpos de seguridad del estado, bomberos, sanitarios; sin embargo, no lo tenemos tan claro con la mayoría de actividades laborales. ¿Creen ustedes que una manipuladora, un peón de albañilería, una dependienta, nos sirven con su esfuerzo laboral?

Soy partidario de valorar y agradecer la aportación de cada persona, en las diversas categorías profesionales y de todos los sectores de actividad. Quizás valorando el trabajo de los demás podemos generar un espíritu de servicio, que a través del entusiasmo que transmite a quién lo siente, optimizamos el rendimiento de la organización.

Saberse útil e importante en el trabajo que uno está realizando, hace que nos sintamos realizados y desarrollados profesionalmente. La profesionalidad está totalmente relacionada con el espíritu de servicio. Tenemos, lamentablemente, muchos ejemplos de profesionales que no realizan correctamente sus funciones laborales por la carencia del sentido del trabajo.

Si hay algo que une a todas las profesiones, de todas las épocas y de todas las regiones, es el sentido del trabajo: mejorar la calidad de vida de las personas en la sociedad que nos ha tocado vivir. El oficio por excelencia, es el oficio de servir a los demás. No piensen ustedes que me olvido de la feroz competitividad en la que nos movemos, ni del espíritu competitivo que genera una cultura de organización de beneficios a corto plazo.

Nos dicen los expertos en estrategia organizacional que tenemos que crear una cultura basada en el compromiso con la misión de la organización, ser partícipes activos en la mejora del rendimiento. Y yo me pregunto: ¿Quién sirve al servidor? A todos nos gusta que nos mimen, que nos atiendan bien, que valoren nuestro trabajo. Necesitamos recibir el aprecio y el reconocimiento de los demás. Por ello, debemos reflexionar con más asiduidad, si estamos sirviendo, en el ámbito social y laboral que nos compete, como a nosotros nos gustaría que nos sirvieran.

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