Bien de inversión: susceptible de depreciación cuyo periodo de utilización es superior al del periodo impositivo de un tributo.

Bien de consumo: comprado y utilizado directamente por el usuario final sin necesidad de transformación, y que se desgasta de una sola vez o en un corto periodo de tiempo

Los bienes comprendidos en el inmovilizado material deben valorarse al precio de adquisición o al coste de producción.

Cuando se trate de bienes adquiridos a título gratuito se considerará como precio de adquisición el valor venal de los mismos en el momento de la adquisición.

Se incorporará al valor del inmovilizado correspondiente el importe de las inversiones adicionales o complementarias que se realicen, valorándose éstas de acuerdo con los criterios establecidos en el párrafo anterior.

En el Impuesto sobre el patrimonio se establecen los siguientes sistemas de valoración de los bienes

Bienes inmuebles:

-Como regla general,  por el valor mayor de los tres siguientes:

El valor catastral.

El valor comprobado  por la Administración a efectos de otros tributos (ITP, ISD…);

El precio, contraprestación o valor de adquisición.

Los inmuebles en fase de construcción  se han de valorar por las cantidades invertidas en dicha construcción hasta la fecha de devengo del impuesto, más el valor patrimonial del solar

La valoración de los bienes y derechos afectos según a actividades empresariales o profesionales, se centra en las siguientes reglas generales:

  1. a) Cuando se lleva contabilidad ajustada al Código de Comercio, se computan en el IP por el valor que resulte de la contabilidad, por la diferencia entre activo real y pasivo exigible (patrimonio neto contable).

Pese a lo señalado, los bienes inmuebles  afectos se valoran, en todo caso, conforme a lo señalado en el  apartado anterior, salvo aquellos que constituyan existencias  –activo circulante– de las empresas de construcción o promoción inmobiliaria. 

  1. b) En defecto de contabilidad, los elementos se valoran con arreglo a las demás reglas del IP, de acuerdo con su naturaleza.

Como criterio residual o de cierre, para valorar aquellos bienes y derechos de contenido económico no contemplados en las reglas expuestas en los números anteriores, se establece el de valor de mercado  a la fecha de devengo del impuesto (31 de diciembre).

Para la comprobación de la valoración de estos bienes y derechos se admite la tasación pericial contradictoria. 

Los bienes de consumo son utilizados para satisfacer las necesidades corrientes de quienes los adquieren, es decir, cuya utilidad está en satisfacer la demanda final de los consumidores.

Los bienes de consumo se diferencian de los de capital por cuanto no tienen por objeto producir otros bienes o servicios, sino atender a las necesidades directas de quienes los demandan.

Los bienes de consumo se clasifican en:

Los primeros son los que rinden al consumidor un flujo de servicios durante un tiempo relativamente largo, como los muebles, los automóviles, la vivienda, etc.;

Los segundos son los que se agotan o consumen completamente en el acto de satisfacer una necesidad, como la comida, por ejemplo.

La división entre bienes durables y no durables no es estricta, como se comprenderá, puesto que un mismo bien puede durar mucho más o menos según el uso que le dé el consumidor y de acuerdo con diversas circunstancias concretas. Por tal razón, en la práctica, muchos autores consideran bienes durables a aquellos que tienen un comportamiento peculiar y que son los bienes cuyo precio es relativamente alto en comparación con el ingreso del consumidor. En este caso la demanda fluctúa considerablemente de acuerdo a los ingresos actuales y anticipados de los consumidores, se realiza un proceso de compra más largo y cuidadoso que en otros casos y se apela -casi como regla general- al financiamiento.

La durabilidad de tales bienes hace que el stock o existencia de los mismos sea relativamente grande en comparación con la producción que llega al mercado. Ello implica que no hay un flujo regular de ventas como en el caso de los productos perecederos o de menor precio. Por tal motivo la demanda de los bienes durables se ve mucho más afectada por los ciclos económicos y el estado general de la economía que lo que ocurre para el caso de los bienes no durables.

Bienes de producción. Aquellos cuya utilidad consiste en producir otros bienes. Son así bienes de producción las máquinas y otras instalaciones que permiten organizar procesos productivos que resultan en la creación de mercancías.

Cuando se adquieren bienes de producción se efectúa una inversión, pues se destina capital a la compra de objetos con el propósito de realizar actividades productivas y, no, de consumirlos por la utilidad que estos tengan por sí mismos

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